Especial Dia del Ambiente Uruguay

El medio ambiente está de más

6 junio, 2021

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rebelarte.info

El medio ambiente está de más

Este 5 de junio celebramos el Día Mundial del Medio Ambiente. Es una fecha especial para aquelles que deseamos poner algo de sí para proteger el medio ambiente, un esfuerzo necesario y con la potencia de transformar un futuro muy poco prometedor. Tengo una mala noticia: el medio ambiente no existe.


Para explicar el punto propongo traer un “experimento” muy cruel realizado en la televisión francesa, y recogido por Félix Guattari en su libro Las tres ecologías: En una pecera hay agua del contaminado puerto de Marsella y un pulpo, también de ese puerto. En otra pecera hay agua no contaminada. El autor del experimento cambia de pecera al pulpo y este, tras unos minutos en la segunda pecera que contiene agua “limpia”, se hace un ovillo y cae al fondo.

La ejecución pública es problemática y condenable, es aterrador que para defender una idea potente como que la naturaleza es, en parte, una construcción social en la que participan humanos y no humanos se recurra a ese acto. Resalta también, nuestra dificultad para entender e interpretar puntos de vista no humanos (sin recurrir a la muerte): para el pulpo la naturaleza está integrada por desechos humanos, aceite de barco, plástico, algas, agua y toda la polución del puerto marsellés. Y paradójicamente para los humanos, especie que contribuyó de forma mayoritaria a que el puerto francés sea lo que es, la naturaleza está integrada por ríos cristalinos y aire limpio.

Pero el experimento podría tener otra lectura, de contrabando lo que vemos, es una constatación empírica de la idea de medio ambiente. Pasar de una pecera a otra al condenado, es hacerlo “cambiar” de medio ambiente. Esa idea está bien para un cruel show televisivo, pero si queremos “salvar al medio ambiente” tenemos que hacerlo mejor.

Decir que algo es medio ambiente requiere hacer una diferencia, por un lado existen sujetos y por otro un espacio que los contiene ¿Pero hay una pecera tan grande?

El filósofo inglés Timothy Morton tiene pasajes muy interesantes en su libro El pensamiento ecológico, donde intenta despejar al medio ambiente de la ecuación de la ecología. Para ello, se decanta por una coexistencia entre seres vivos y no vivos. Por ejemplo, las bacterias habitan en nuestro estómago y gracias a ellas podemos digerir los alimentos, pero no somos el medio ambiente de esas bacterias. Porque ser el medio ambiente para algo (o alguien) es más que contenerlo, ser medio ambiente es pasar a otra categoría, es un afuera. Es ser la red que sostiene las relaciones –como la que existe entre las bacterias en mi estómago y yo– una especie de gran escenografía.

Para encontrar esa red, o gran escenografía, podemos pensar en una muñeca rusa, en una superposición de cosas (vivas y no vivas) que se contienen, hasta llegar a una más grande que sí las contiene a todas, que sí se vuelve en “todo lo que nos rodea”.

Morton se refiere a este razonamiento, y recalca la dificultad de trazar una línea que determine donde termina el ambiente: la Tierra nos contiene a todos, aunque, según la página web supercluster –una base de datos en tiempo real que recopila las andanzas espaciales de la humanidad desde Yuri Gagarin a nuestro días– hay siete personas en órbita en este momento, así que tampoco sería una pecera suficientemente grande. Más allá de la pequeña comunidad de astronautas, la Tierra por sí sola no es suficiente para sostener nuestra vida, ya que dependemos de la capa de gases que recubren el planeta. La atmósfera entonces sería un buen corte, pero sin el campo magnético que rodea la Tierra nos veríamos calcinados por tormentas solares, a la vez que sin el Sol no sobreviviríamos un día –ni siquiera podríamos determinar cuando comienza y termina ese día –.

De esa forma podemos seguir expandiendo los límites del medio ambiente por toda la galaxia, buscando un punto que nos permita delimitar un espacio que nos contenga y a partir de la cual podamos vivir, una especie de gran totalidad. Pero no tenemos tiempo para eso.

La polución que hemos generado en el conjunto de objetos vivos y no vivos, que solemos definir como medio ambiente, es crítica; en el momento en que precisamos una categoría para poder proteger eso que llamamos medio ambiente, éste se desvanece en el aire, o siguiendo a Morton: “Justo cuando necesitamos saber qué es, empieza a desaparecer”.

Paradojalmente, el medio ambiente parecería ser un escollo para la ecología. Para sortearlo, podemos dejar la diferencia entre escenografía y protagonistas de lado. Existen objetos de toda clase (humanos, animales no humanos, lagos, petróleo) y entablan relaciones, debemos aprender a coexistir en esa relación. Es justamente la idea de medio ambiente como gran escenografía la que nos permite tirar la cisterna todos los días: los desechos no van a otra objeto que existe al igual que yo, van tras bambalinas.

Nuestras instituciones políticas y culturales no pueden dejar afuera a los objetos no vivos, pero tampoco hacerlos entrar por la puerta del costado como medio ambiente. En nuestro presente, debemos repensar nuestras ideas sobre las cosas con las que coexistimos (la selva amazónica, los montes de itacumbú, las islas de plástico del Pacífico, la basura que genera Montevideo, el humo de los caños de escape) para evitar que se vuelvan contra la vida, y para eso el medio ambiente está de más.