Uruguay

Que sea Rock, del bueno

27 mayo, 2018

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Marcel Loustau

Que sea Rock, del bueno

 

El rock llegó a los museos antes de llegar a la edad jubilatoria en Uruguay. Los clásicos del rock cada vez más limitados a ciertas generaciones, o a determinados grupos de la juventud, pero difícilmente encontrados en bailes o boliches para grandes multitudes.


Los instrumentos cada vez más baratos, pero menos comprados, ya que el colgarse una guitarra cada vez es menos visible, y la estética, un par lentes y un barco en la playa, es lo que más vende. Ni la teoría musical se salva. Los productores tienen una visión más empresarial que artística, lo que importa es vender productos. El playback y el autotune remplazan a la voz natural. Y aunque los discos no sean la fiebre de oro en cada lanzamiento, son transferidos por las redes y los djs pasan una y otra y otra vez los mismos temas.

El año pasado se volvió a realizar Montevideo Rock, un festival cuya primera edición fue en 1986, hoy cada vez mas institucionalizado. Muchos de nosotros no vivimos esa época, ni ese rock, en el llamado «cambio en paz». En el festival en esta oportunidad, varias personas dejaron sus mensajes de agradecimientos al gobierno departamental y nacional por su realización. Lejos de la realidad cotidiana de los toques artesanales, donde todo es sudor y empuje. Súmale el ensayo, la venta de entradas, el demo, la difusión de las canciones. Por eso cuando decimos “quiero algo de rock”, decimos, quiero del bueno.

Lo que la rebeldía dejó

«Ahora los discos se hacen como si fuera una oficina, la batería la saco de este disco.  A la música mucho no le hace bien. Por ahí soy un tradicionalista, pero para mi la música es: melodía, armonía y ritmo y lo que hay ahora es ritmo. Pero le falta la melodía y la armonía». Charly Garcia en una conferencia de prensa en Montevideo (2002)

El boom del 2000 llegó luego de una década desigual, marcada por la crisis del 2002, exilio económico, poco trabajo y huelgas por la educación. El escenario común fueron las canteras del Parque Rodó, el rock se hizo masivo y se escuchaba en las radios. En la década previa apenas llegaba a grupos reducidos.
Sonidos nuevos se encontraban con “viejas escuelas”, incluso el rap de entonces se funcionaba con guitarras distorsionadas, un fuerte bajo y una batería. Las llamadas “tribus urbanas” marcaban pertenencias de acuerdo a estilos de música y formas de vestir.

En la actualidad el rock uruguayo cruzó fronteras, incluso idiomáticas, del cassette al internet. Las plataformas y redes sociales facilitan el flujo para compartir bandas y artistas, alguno obtiene notoriedad y otros no superan el encuentro de amigos. La música parece ahorcada como un producto más del mercado, consumido hasta que es descartado por uno nuevo.
La música exige mucho esfuerzo, incluso monetario: instrumentos, horas de ensayo, ni que hablar un demo o disco. La situación se vuelve más complicada en el interior, donde para algunos el rock es puramente ruido.
La difusión es otro problema, y aún no se concreta la propuesta de que el 30% de la música que se pase en radios sea creación uruguaya. En este sentido hay que destacar la labor de algunas radios, especialmente las alternativas.

¡Pero eso ya existe!

Algunos podrían decir que ya en la música esta todo inventado y lo único que queda es la fusión entre sonidos ya existentes. El margen que hay para la creación es ciertamente limitada, seguramente esto mismo se haya dicho en otras épocas, pese a ello fueron apareciendo nuevos estilos.
En Uruguay destaca la nostalgia y la mirada hacia afuera, algún veterano con remera de Black Sabbath o AC/DC que te da el visto bueno, algún que otro festival, no es fácil, lugares limitados y pocas personas asisten, en cierta medida razones de frustración para los futuros músicos.

Experiencias barriales y comunitarias 

A nivel municipal se han abierto espacios, donde la música comparte con otras expresiones artísticas. Pero esto no siempre es para todos, depende de algunos grupos o relaciones de conocidos. La distancia entre el pequeño artista con poca difusión y el gran artista sigue siendo amplia. Las políticas de estímulo son insuficientes para una apertura generosa a un público amplio.

¿Son unos vendidos? Pero ¿a qué se venden? 

Hay quienes sostienen que aceptar las reglas de juego de la industria musical es venderse. Letras simples, ritmos poco complejos, todo editado. De a poco algunos que tuvieron notoriedad empezaron a suavizar su lírica, ¿por qué?. Cambiaron las circunstancias o aquello dicho en los noventa hoy no tiene el mismo efecto. Dónde quedó la voz contestaría ante las injusticias.

No será que ya el joven y su pensar, paso a otro plano. ¿O será que Uruguay siempre fue un país avejentado con acontecimientos que lo rejuvenecen de joven? La música dejó de ser algo para expresarse y compartir. ¿O internet le ganó al cara a cara? Será que la nueva cumbia ha vencido al rock. ¿El talento y la creatividad solo tiene que estar a disponibilidad del mercado? ¿La apariencia y el autotune será el nuevo talento? ¿Lo que no pasa por la TV y la radio no es música?