Defender Rojava
El 6 de enero el gobierno de transición de Siria perpetró una masacre al atacar dos barrios kurdos de Alepo, provocando el desplazamiento forzado de más de 200,000 refugiados de Afrín. Escribo este comunicado con el sentimiento colectivo y el pensar compartido de todos los kurdos cuyo corazón hoy en día arde nuevamente por la indignación frente a los ataques brutales que se viven en Rojava. Es un llamado urgente a quienes aún conservan en su corazón y mente el sueño de que otro mundo es posible: ¡Defiendan Rojava! Porque la Revolución de Rojava no pertenece únicamente a los kurdos ni a los pueblos del norte y este de Siria, ¡es de ustedes! ¡Es de todxs nosotrxs!
El 6 de enero el gobierno de transición de Siria perpetró una masacre al atacar dos barrios kurdos de Alepo (Ashrafieh y Sheikh Maqsoud), provocando el desplazamiento forzado de más de 200,000 refugiados de Afrín. Desde entonces, ha lanzado todas sus fuerzas yihadistas contra Rojava y el norte y este de Siria (la Administración Autónoma Democrática del Norte y Este de Siria, AANES), con el objetivo de aniquilar la revolución antipatriarcal y anticapitalista que se ha construido durante 14 años, buscando destruir por completo la autonomía.
Escribo este comunicado con el sentimiento colectivo y el pensar compartido de todos los kurdos cuyo corazón hoy en día arde nuevamente por la indignación frente a los ataques brutales que se viven en Rojava. Es un llamado urgente a quienes aún conservan en su corazón y mente el sueño de que otro mundo es posible: ¡Defiendan Rojava! Porque la Revolución de Rojava no pertenece únicamente a los kurdos ni a los pueblos del norte y este de Siria, ¡es de ustedes! ¡Es de todxs nosotrxs!
Al-Jolani del Estado Islámico al Estado Sirio
El 7 de octubre de 2023, cuando comenzó el genocidio total en Gaza, lo primero que cruzó por mi mente fue: si no logramos detener este genocidio, el siguiente territorio será Kurdistán. Lo supe conociendo la crueldad característica de Medio Oriente y la traición recurrente de Occidente hacia los pueblos de la región.
Justo después de un año de genocidio en Gaza, de repente, el 5 de diciembre de 2024, Al-Jolani salió de su guarida en Idlib y marchó hacia Damasco, derrotando (supuestamente) a Bashar al-Assad el 8 de diciembre, sin encontrar resistencia alguna en su camino hacia la capital.
Al-Jolani, quien posteriormente se convertiría en presidente de Siria bajo su nombre oficial Ahmad Al-Shara, fue miembro de Al-Qaeda, luego del Estado Islámico, y finalmente líder de Hayat Tahrir al-Sham (HTS). A pesar de que con su nuevo nombre se despojó del uniforme militar y se vistió de traje para presentarse ante la diplomacia mundial, hay algo que nosotros como kurdos sabemos con certeza: una persona integrada a estos grupos yihadistas no cambia facilmente y abandona lo que cree, es decir, la yihad y la sharía. Sin embargo, primero los gobiernos europeos y luego Estados Unidos lo presentaron como un hombre transformado, moderno, preocupado por los derechos de todos los pueblos de Siria y comprometido con la construcción de la paz. No pasaron ni tres meses cuando masacraron a los alauitas en Latakia en marzo de 2025; a los seis meses, a los drusos en Suwayda en julio de 2025; y al año, es decir ahora, a los kurdos.
Acuerdo Indirecto entre Israel y Turquía para Aniquilar Rojava
Durante todo este tiempo, Al-Jolani fue invitado principalmente a Turquía, Europa y Washington. Finalmente, el 5 de enero de 2026 se reunió con representantes israelíes en París con la garantía de Estados Unidos. Ese mismo día, medios de comunicación reportaron que el ministro de Asuntos Exteriores turco también estuvo presente en París. Lo que negociaron Israel y Al-Jolani fue eliminar toda influencia iraní en Siria, garantizar la seguridad fronteriza de Israel entregando el sur de Siria, deportar a todos los palestinos desde Siria y acordar un cese al fuego entre ambas partes. Se reportó que las negociaciones resultaron exitosas y que acordaron además el establecimiento de una «célula de función conjunta» (célula de inteligencia integrada). Al día siguiente, las banderas israelíes ondearon por todo el sur de Siria y el ejército sirio se desplegó en toda la zona. Este acuerdo se selló entregando Rojava y el norte y el este de Siria —donde las Fuerzas Democráticas de Siria (FDS) y las YPJ mantienen el control— a Turquía. Y por supuesto, ese mismo ministro turco, Hakan Fidan, se convirtió en miembro activo de la reconstrucción de Gaza, es decir, en cómplice total del proyecto de Trump en Gaza.
En otras palabras, quienes masacraron a los pueblos autónomos (alauitas, drusos y kurdos) en nombre de una supuesta Siria unificada, terminaron fragmentando y entregando el país: territorialmente a Israel y Turquía, políticamente a ambos, y económicamente a Estados Unidos.
El 9 de enero, cuando seguían bombardeando los dos barrios kurdos de Alepo (Ashrafieh y Sheikh Maqsoud) y cuando ya habían sellado este acuerdo con Israel, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, se reunió con Al-Jolani en Damasco y anunció un paquete de ayuda de 620 millones de euros para la «recuperación y reconstrucción» de Siria durante 2026 y 2027, así como la reanudación del acuerdo de cooperación económica con el país. El objetivo era evidente: blanquear semejante pacto de sangre con la retórica europea de siempre sobre derechos de las minorías y democracia.
De hecho, tras la masacre y el feminicidio en Alepo, el 16 de enero, mientras los grupos del Ejército Sirio —dirigidos por el Estado turco— invadían más zonas en el este de Alepo hacia el Río Eufrates, Al-Jolani, ahora como presidente de transición, salió ante los medios y declaró que había firmado un decreto que reconocía los derechos civiles de la minoría kurdo-siria, legitimaba oficialmente su idioma y restablecía la ciudadanía siria a todos los kurdos que permanecían apátridas desde el censo de 1962.
Aunque los derechos culturales fueron una demanda histórica de la lucha kurda, los kurdos hemos superado ese punto hace más de dos décadas. Hoy nuestra lucha no es por reconocimiento simbólico, sino por construir una vida en libertad bajo lo que llamamos confederalismo democrático: un sistema donde ejercemos nuestra voluntad política y territorial para edificar una organización social emancipadora para los pueblos, las mujeres y la naturaleza.
Sin embargo, el decreto del gobierno de transición fue lanzado a los medios como si Al-Jolani- Ahmad Al-Shara reconociera los derechos kurdos, precisamente mientras invadían territorios, perpetuaban el conflicto entre árabes y kurdos y amenazaban a Rojava con una limpieza étnica. Estas mentiras fueron reproducidas acríticamente por todos los medios, incluida Al Jazeera, que para gran parte de la izquierda latinoamericana representa una fuente confiable de noticias desde Medio Oriente. La última farsa llegó en la noche del 18 de enero, cuando Al-Shara salió nuevamente a anunciar que habían acordado 14 puntos con las FDS y declarado un cese al fuego. A la mañana siguiente, el Ejército Sirio liberó más de 5 mil militantes del Estado Islámico de las cárceles bajo custodia de la Coalición Internacional, la cual no intervino en la liberación de miles de violadores, asesinos y perpetradores de crímenes contra la humanidad. El Ministerio de Asuntos Religiosos y Fundaciones de Siria, en una carta enviada a los imanes de las mezquitas sirias, calificó los ataques contra los kurdos y Rojava como «Futuhāt» (conquistas), término que en el Islam se refiere a los actos llevados a cabo contra los infieles.
A la Resistencia Total
Durante todo este proceso (también desde el cambio del gobierno en Siria), los kurdos buscaron desesperadamente un acuerdo real que detuviera el conflicto y reconociera la autonomía de Rojava y el norte y este de Siria, territorios que los kurdos liberaron del Estado Islámico con sangre y sacrificio. Pero el único interés del Estado sirio fue y sigue siendo la aniquilación: exterminar a los kurdos, apropiarse de sus territorios y desarmarlos para someterlos a una obediencia absoluta, como quería el mismo Bashar al-Assad. El 19 de enero fue la última vez que los dirigentes de la Administración Autónoma de Rojava se sentaron a negociar. Según informó la comandancia de las YPJ, les ofrecieron sobornos individuales —puestos, privilegios— a cambio de que traicionaran y entregaran el territorio. Es decir, al pueblo.
Pero los dirigentes de las FDS y las YPJ no son mercenarios ni soldados a sueldo; son revolucionarios que han entregado su vida entera a la lucha de su pueblo, que han cargado los cuerpos de miles de sus compañeros caídos. Ante la traición del supuesto «acuerdo», regresaron a Rojava y declararon resistencia y movilización total en todas las partes de Kurdistán.
Rojava se defenderá. Los kurdos defenderemos Rojava. Las mujeres se defenderán contra la cultura de la violación y el feminicidio. Se defenderán desde sus comunas, desde sus barrios, desde cada centímetro que ocupamos en este planeta.
Porque lo que está en juego no es solo la Revolución de Rojava y existencia de los kurdos. Los ataques que inauguraron con el genocidio en Gaza y que ahora desatan sobre Rojava-Kurdistán —y muy probablemente en Irán— no son el caos espontáneo de los pueblos: son estrategias calculadas que se ejecutan según los intereses y bajo los planos maestros de las potencias imperialistas. Por eso no hay voluntad alguna de detenerlos, solo teatro diplomático, palabras vacías para dejarnos atrapados en la angustia de «quién dijo qué». Pero lo verdaderamente macabro es esto: nos arrastran hacia el abismo que diseñaron meticulosamente (lo bautizan cínicamente como «nuevo orden mundial»).
Nos condenan, como humanidad, a habitar la oscuridad, a alimentarnos de desesperanza, a engullir odio, a tomar bandos en una guerra que no es nuestra, a festejar victorias ajenas, a enterrar muertos que no debieron morir. Y sin embargo, la continuidad misma de esta masacre de la esperanza es la evidencia más devastadora de que no tenemos bando: somos el trabajo desechable de la máquina de guerra del capital, la materia prima prescindible para las ganancias de los traficantes de armas, los cuerpos sacrificables para la construcción de los nuevos órdenes mundiales entre Estados. No construimos este sistema, no lo controlamos, pero sus engranajes giran con nuestra sangre.
Por eso mismo, la defensa de Rojava es la defensa de todos nosotros. Desde que llegué a América Latina, me he reunido con miles de personas para compartir lo que se está construyendo en Rojava, con la esperanza de fortalecerles. Me han definido como defensora de la autonomía de Rojava, título que cargo bajo el peso de amenazas concretas: el encarcelamiento que me acecha, la separación definitiva de mi familia, el exilio que me arrancó de mi tierra y mi gente. Y sin embargo, a pesar del dolor y el desarraigo, siempre concluyo con la misma certeza inquebrantable: es urgente —vital— multiplicar las luchas, las revoluciones, las comunas en sintonía política contra el capital, el Estado y el patriarcado. Cuando expreso esto, mi mente vuelve a una imagen que vi en mis tierras: miles de pájaros pequeños surcando el mismo viento. Ninguno choca con el otro, cada uno traza su propia trayectoria, pero todos se acompañan, todos son parte de la misma corriente invisible que los sostiene y los impulsa.
Les llamamos a unirse al viento de la resistencia de Rojava y a defender la vida.
20 de enero de 2026
Publicada originalmente en desinformémonos




























