Kobane está asediada y el pueblo Kurdo en resistencia
Kobane, esta pequeña ciudad kurda en Kurdistán Occidental (Rojava) en norte de Siria, está hoy nuevamente bajo asedio. Esta vez por parte del gobierno de transición de Siria, que súbitamente se ha disfrazado de Estado legítimo con uniformes del Ejército Sirio —respaldado por Occidente, Estados Unidos, Turquía, Catar, Israel y otras potencias imperialistas— y un renovado nacionalismo árabe, bajo el liderazgo de Ahmad Al-Sharaa (Al-Jolani), ex miembro de Al-Qaeda y ISIS. Desde que los mercenarios del Ejército Sirio tomaron el control de la presa de Tishrin sobre el río Éufrates en el noreste de Siria, Kobane lleva más de una semana sin agua, sin electricidad y sin internet. La han cortado y aislado por completo del mundo. Y del otro lado de la frontera, el ejército turco despliega sus tanques de guerra y soldados, completando el mismo cerco que impuso en 2014. Alertamos a toda la humanidad: ISIS y los grupos yihadistas que hoy se fortalecen bajo nuevas banderas representan un peligro para todas las personas del mundo.
Kobane se dio a conocer al mundo hace exactamente 11 años, cuando protagonizó una resistencia histórica de 136 días contra el Estado Islámico (ISIS), la organización más oscura de la historia de la humanidad, derrotando finalmente a ese ejército de bárbaros que bajo el nombre de la yihad pretendía conquistar el mundo para el islam y convertir a las mujeres en esclavas sexuales y botín de guerra.
Kobane, esta pequeña ciudad kurda en Kurdistán Occidental (Rojava) en norte de Siria, está hoy nuevamente bajo asedio. Esta vez por parte del gobierno de transición de Siria, que súbitamente se ha disfrazado de Estado legítimo con uniformes del Ejército Sirio —respaldado por Occidente, Estados Unidos, Turquía, Catar, Israel y otras potencias imperialistas— y un renovado nacionalismo árabe, bajo el liderazgo de Ahmad Al-Sharaa (Al-Jolani), ex miembro de Al-Qaeda y ISIS.
Desde que los mercenarios del Ejército Sirio tomaron el control de la presa de Tishrin sobre el río Éufrates en el noreste de Siria, Kobane lleva más de una semana sin agua, sin electricidad y sin internet. La han cortado y aislado por completo del mundo. Y del otro lado de la frontera, el ejército turco despliega sus tanques de guerra y soldados, completando el mismo cerco que impuso en 2014. Mientras miles de personas de la región de Raqqa y de las aldeas cercanas a Kobane se han visto obligadas a refugiarse en el centro de la ciudad, ninguna ayuda humanitaria puede llegar, y las duras condiciones del invierno golpean aún más a la población sitiada. Aunque el 20 de enero el Ministerio de Defensa sirio anunció un nuevo cese al fuego, los ataques contra Kobane continúan. Según informan fuentes locales, numerosos civiles resultan heridos durante estos ataques y necesitan atención médica urgente.
En el momento en que escribo esto, Hediye Abdullah, portavoz de la Medialuna Roja Kurda (Heyva Sor a Kurd), confirma que 5 niños han muerto congelados por falta de combustible para las estufas. Murieron de hambre y frío en medio del asedio deliberado.
A pesar de que existe una aduana en la frontera turca (Suruç) que conecta directamente con Kobane y por donde podría ingresar ayuda humanitaria vital, el Estado turco mantiene cerrado el paso fronterizo. Esto no es solo complicidad con el gobierno sirio: es participación directa en la guerra de asedio. Se confirma además que entre los grupos que atacan y rodean Kobane se encuentra el batallón «Turan», milicia controlada por Turquía compuesta por elementos turcos, uzbekos y turcomanos, con una estructura marcadamente yihadista y ultranacionalista.
Estos grupos y ex militantes de ISIS que operan bajo el disfraz del Ejército Sirio perpetran sistemáticamente violaciones a los derechos humanos y crímenes de guerra en las zonas que ocupan: ejecutan masacres, torturan cadáveres y difunden las imágenes en sus redes sociales como táctica de terror psicológico. Se ha documentado el secuestro masivo de mujeres, y en videos publicados por estas bandas declaran abiertamente que entregan a las mujeres kurdas secuestradas como «obsequios» para sus comandantes.
Después de que arrojaran el cuerpo de Deniz Çiya —combatiente de la autodefensa de las mujeres en Alepo— desde el tercer piso de un edificio mientras gritaban «Allahu Akbar» hacia la turba de hombres abajo, las formas brutales de ataque y asesinato contra las combatientes mujeres continúan como si ISIS estuviera cobrando venganza. Esto reaviva en los pueblos y las mujeres el trauma que ISIS sembró años atrás. Mientras tanto, el hecho de que la bandera de ISIS vuelva a ondear en Raqqa intensifica el temor de que Kobane sea objeto de un ataque de represalia.
Alertamos a toda la humanidad: ISIS y los grupos yihadistas que hoy se fortalecen bajo nuevas banderas representan un peligro para todas las personas del mundo. Basta recordar la oleada de terror que desataron principalmente en Occidente: los 130 muertos en los ataques coordinados de París en 2015, los bombardeos en el aeropuerto y metro de Bruselas en 2016, la masacre de 49 personas en el club Pulse de Orlando, el ataque con camión en Niza que dejó 86 víctimas, el atentado en el concierto de Manchester Arena con 22 muertos, y los ataques con atropellos masivos en Barcelona. Estos crímenes no fueron actos aislados: fueron parte de una estrategia deliberada de terror contra la vida misma. Hoy, esos mismos perpetradores —liberados de las cárceles, rearmados y respaldados por Estados que se presentan como «legítimos»— cercan Kobane. El silencio cómplice de Occidente y del mundo entero ante este resurgimiento no solo traiciona a los kurdos que sacrificaron más de 14 mil mártires para defender al mundo contra ISIS: pone en peligro al mundo entero.
La Resistencia para Romper las Fronteras y el Cerco
Una de las mayores catástrofes que ha sufrido el pueblo kurdo a lo largo de la historia es, sin duda, la partición de su territorio en cuatro fragmentos, separando a la sociedad kurda mediante las fronteras impuestas por los Estados-nación. Los Estados de Irán, Irak, Siria y Turquía han aprisionado literalmente a los kurdos dentro de sus propios Estados-nación.
El 19 de enero, las Fuerzas Democráticas de Siria —que se replegaron hacia las regiones kurdas (Kobane, Qamishlo, Haseke) rechazando rendirse ante el gobierno de transición sirio— y la administración autónoma construida durante 14 años en Rojava advirtieron esa misma noche que el asedio contra Rojava corría el riesgo de convertirse en genocidio, y llamaron al pueblo kurdo de las otras tres partes y de la diáspora a levantarse, convocando a la juventud a cruzar las fronteras para unirse a la resistencia en Rojava. A la mañana siguiente, el pueblo kurdo en Irak y Turquía —especialmente los jóvenes— se volcó hacia la frontera con Rojava.
Tras la gran marcha en Nusaybin, ciudad turca vecina de Qamişlo en Rojava, los jóvenes hicieron exactamente lo que se les había pedido: atravesaron las alambradas y muros fronterizos, enfrentaron a la Policía y al Ejército, y lograron ingresar a Rojava. Si cabe la expresión, derribaron el muro construido por el Estado turco en la frontera y destrozaron las fronteras coloniales.
Las protestas que comenzaron en las primeras horas del 20 de enero frente al consulado estadounidense en Erbil, capital de la Región Autónoma del Kurdistán iraquí, se extendieron rápidamente a otras ciudades de Irak, y los jóvenes viajaron en autobuses hacia Rojava declarando su participación activa en la resistencia.
El pueblo kurdo que durante años ha vivido en el exilio, la migración forzada y el desarraigo en Europa debido a la guerra continua que desplazó a poblaciones de las diferentes partes de Kurdistán se levantó prácticamente en toda Europa, ocupando plazas, estaciones de tren y aeropuertos, rompiendo desde Europa el silencio cómplice del mundo.
Con el sentimiento de haber sido traicionados por las tribus árabes que durante años convivieron con los kurdos dentro de la administración autónoma de Rojava y el norte de Siria, los kurdos —junto a sus aliados solidarios internacionales— se unieron en torno a la unidad kurda. Su voz creció tanto y la voluntad de la resistencia en Rojava se mostró tan poderosa que emergió la fuerza capaz de alterar las ecuaciones y los planes imperialistas.
Particularmente, cuando se viralizó el video de un soldado del Ejército Sirio que había cortado la trenza de una mujer asesinada, grabándola en video, mostrándosela a su compañero y diciendo «esto es lo único que quedó de ella», las mujeres kurdas respondieron trenzando sus cabellos y declarando: «Si cortan una trenza, nos convertiremos en mil trenzas». Esto intensificó la digna-rabia kurda, la resistencia y las manifestaciones se fortalecieron aún más, y la trenza —símbolo del honor de las mujeres kurdas— se transforma en el emblema de la resistencia.
Pero el peligro es extremo, el pueblo kurdo, las mujeres y las minorías —yezidíes, cristianos, asirios y armenios— que construyeron juntos la autonomía democrática de Rojava enfrentan un genocidio inminente. Los ataques del gobierno de Al-Jolani-Ahmad Al-Sharaa, respaldado por potencias coloniales, no solo buscan aniquilar el proyecto de autonomía, pretenden el exterminio sistemático del pueblo kurdo y las minorías para recompensar a mercenarios y yihadistas con sangre, dinero y territorio.
Mientras tanto, medios financiados por Catar como Al Jazeera y Middle East Eye encubren estas atrocidades y legitiman la violencia del Ejército Sirio bajo la retórica del nacionalismo árabe, convirtiendo a millones en cómplices hoy y probablemente en víctimas mañana. Paralelamente, el Estado turco libra una guerra cibernética cerrando miles de cuentas de medios locales en redes sociales y bloqueando páginas de agencias de noticias kurdas, intentando silenciar la verdad.
Por eso, informarse e informar sobre la situación de los kurdos en Siria no es un acto pasivo: es parte de la autodefensa de Rojava, es defender la vida misma.
La Historia se Repite, Pero Nosotros También: Kobane Resiste
El 26 de enero se cumple el undécimo aniversario de la liberación de Kobane. Ese día de 2015, a las 14:50, las YPG (Unidades de Autodefensa del Pueblo) y las YPJ (Unidades de Autodefensa de las Mujeres) declararon la liberación de Kobane tras 136 días de resistencia heroica, proclamando: «Kobane ya no es un lugar de duelo». La convirtieron en faro de libertad para el mundo.
Hoy, once años después, esa misma libertad está nuevamente asediada. Pero recordamos: Kobane no cayó entonces porque no estuvo sola. Miles cruzaron fronteras, desafiaron Estados, arriesgaron sus vidas para defenderla. Hoy, Kobane nos convoca otra vez. Nos pide que rompamos el cerco, que multipliquemos las fuerzas, que hagamos de su resistencia la nuestra.
En este momento parten caravanas internacionales hacia Rojava para defender la revolución y la esperanza. Miles de pájaros ya están surcando el viento de la resistencia de Rojava. ¿Te unes?
Para informarte sobre las diferentes formas de ser parte de la Caravana Popular para Defender la Vida y apoyar a la distancia: https://peoplescaravan.tem.li/language/es/la-caravana/, @peoplescaravan ,
Para donar ayuda humanitaria a la campaña de la Medialuna Roja Kurda (Heyva Sor a Kurd):
https://heyvasor.com/en/2026/01/19/urgent-call-for-humanitarian-aid-for-rojava/
Defendamos Rojava. Defendamos la vida. Rompamos juntos el cerco.
Biji Berxwedana Rojava — Viva la Resistencia de Rojava
24/01/2026
Publicada originalmente en Viento Sur




























