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Genocidios

9 diciembre, 2023

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Concentración por Palestina en Montevideo. 5 dic. 2023

Genocidios

No creo que exista una guerra con reglas, ¿alguien controla la violencia? ¿Vale comparar violencia con violencia? ¿Hay una violencia permitida y otra prohibida? ¿Cuáles son los cruces entre violencia, ética, política y cultura? ¿Tiene sentido juzgar las consecuencias y ocultar las causas? ¿Alguien está ajeno a las causas? ¿No será tiempo de preocuparse por las causas? ¿No será tiempo de condenar las guerras? (…) Estas guerras son un genocidio de una parte de la Humanidad. Yo me paro del lado del pueblo palestino. No de su gobierno ni de sus castas militares o religiosas. Del lado del pueblo palestino. Por eso grito, gritamos: alto al genocidio, alto al fuego. En Palestina, en Ucrania, en donde sea. Alto a quienes destruyen a la Humanidad.


El 7 de octubre Israel inició el genocidio del pueblo palestino. Hace 50 años invadió Palestina. Ocupó territorios (Cisjordania, Gaza, Altos del Golán), controló el espacio terrestre y aéreo, el tránsito de personas. Reprimió, mató y encarceló a hombres, niñxs y mujeres. Por eso a nadie sorprendió que en 1987 aparecieran en las esquinas chiquilinxs tirando piedras a los tanques israelíes. Era la intifada. Pero la resistencia venía de antes. Este pueblo ha sido perseguido y sometido desde siempre y desde siempre hubo autodefensa, violencia y descontrol, sectas y actos desesperados.

La guerra exasperó a todxs. No creo en bandos en bloque ni monolíticos, no creo en las tipificaciones, no creo en las acusaciones con tono de cordero condenado. ¿Hamás terrorista? Actos de terror -producir miedo mediante actos violentos con objetivos específicos o generales y consecuencias individuales o masivas, guiadas o indiscriminadas- hubo de parte de individuos y grupos, en todas las épocas y regiones. No creo que exista una guerra con reglas, ¿alguien controla la violencia? ¿Vale comparar violencia con violencia? ¿Hay una violencia permitida y otra prohibida? ¿Cuáles son los cruces entre violencia, ética, política y cultura? ¿Tiene sentido juzgar las consecuencias y ocultar las causas? ¿Alguien está ajeno a las causas? ¿No será tiempo de preocuparse por las causas? ¿No será tiempo de condenar las guerras?

Hoy el pueblo palestino está siendo arrasado por uno de los ejércitos mejor pertrechados del mundo. El pueblo palestino no es atacado por el pueblo israelí. Hay ataques de civiles, pero son episodios aislados, no una guerra civil. La guerra es del gobierno israelí. Pero el Estado de Israel -su ejército, su cúpula militar- no está solo. Su mejor aliado es el gobierno de los Estados Unidos. Otros gobiernos de occidente lo apoyan o se hacen a un costado. Entonces, por apoyo -EE.UU, etc.- o por silenciosa complicidad -Uruguay, etc.-, casi la mitad del mundo está dejando en escombros el hogar de un pueblo sometido por siglos. La guerra milenaria se ha tornado saña sin límites. La saña israelí se llama guerra de exterminio. Aniquilamiento planificado y sistemático. 

Hay otra guerra estridente pero sin sangre. Es la guerra de los medios de comunicación. También aquí hay bancos y complicidades. Tan grotescas como la guerra que dicen comunicar. Ocultan, desarticulan contenidos, nombran y juzgan, invierten la realidad. Conviene abstraerse de las campañas de desinformación, estigmatización y ocultamiento de los medios de comunicación aliados de Israel y de Estados Unidos. Hoy un pueblo está siendo barrido de la faz de la tierra. Israel bombardea hospitales, escuelas y campos de refugiados. ¿Eso es la guerra? Tiene en su haber 16 mil palestinos asesinados y 7 mil desaparecidos, más de la mitad son mujeres y niñxs.

El ejército de Israel transformó a Cisjordania en una montaña de escombros. Hoy los tanques deambulan por todo un país reconocido por las Naciones Unidas como Estado independiente. Pero Israel y Estados Unidos lo desconocen. Hasta ahora desoyó a la comunidad internacional y se afincó en los territorios ocupantes. Son okupa (“potencia ocupante”, dice la ONU) pero sin la necesidad exasperante de cubrirse la cabeza con un techo en un espacio abandonado. Su ocupación es otra, está sostenida por el milenario afán por poseer y dejar en cero al vecinx. Existe el placer de posesión y existe el placer de poseer aquello que ha sido quitado a lxs demás. Hasta ayer Israel desalojaba, mataba y ocupaba los territorios de otros pueblos. En un punto no pudo apoderarse de más. Desde el 7 de octubre los aplana con bombas. Y rodea de soldados a los sobrevivientes. Los está matando de hambre y enfermedades. Israel está aniquilando un pueblo.

También Rusia está arrasando con un pueblo. Desde hace casi dos años ha bombardeado, acosado y asesinado a decenas de miles de ucranianxs. Millones fueron expulsadxs de sus territorios. Las aldeas son ruinas. El paisaje repite un tipo de guerra de exterminio. La táctica es de invasión, ocupación, masacre y aniquilamiento. Genocidio. Ocurre que, esta vez, el país invadido cuenta con el apoyo de los Estados Unidos. De allí la propaganda periodística notable de los medios de comunicación masivos y comerciales. De allí el silencio casi total de lxs activistas radicales de izquierda ideologizados. Hay una dirección empresarial y gubernamental aliada a Estados Unidos. Pero es el pueblo el devastado. De uno y otro lado, reclutan exconvictos, muchachos de 18 años, carne de cañón. Y en Ucrania se superponen los objetivos civiles con los militares. A dos años de la invasión las estridencias de la propaganda de los grandes medios de comunicación se han aplacado pero el exterminio sigue su curso, lento y voraz. 

En Palestina y en Ucrania quedaron en suspenso las ideologías, los análisis secundarios y las discusiones. La historia de la Humanidad desborda en genocidios. En Sudáfrica, en Nigeria, en el Congo, en Asia, en Uruguay -la etnia charrúa-, en la Pampa argentina, los pueblos indígenas del sur de Chile y de Tierra del Fuego… Las causas son compartidas. En medio oriente existe una disputa imperial por territorios estratégicos; riquezas minerales y agrícolas, estructura del mapa geopolítico mundial -Unión Europea vs. Rusia/China-, odio religioso y racial, sometimiento. Estas guerras son un genocidio de una parte de la Humanidad. Yo me paro del lado del pueblo palestino. No de su gobierno ni de sus castas militares o religiosas. Del lado del pueblo palestino. Por eso grito, gritamos: alto al genocidio, alto al fuego. En Palestina, en Ucrania, en donde sea. Alto a quienes destruyen a la Humanidad.