Minervas Uruguay

Las amigas que nos salvan | Sacar la voz. Tramas feministas de deseo y escritura #6

5 abril, 2022

Escrito por:



Imagen:

Las amigas que nos salvan | Sacar la voz. Tramas feministas de deseo y escritura #6

El texto integra la compilación «Sacar la voz. Tramas feministas de deseo y escritura», editado por Minervas en 2021


¿Por qué lxs cuerpxs nos definen? ¿Por qué el saberme gorda me limita en mi vida entera? Desde que me levanto es todo un desafío, porque, claro, mi autoestima está por el piso. Lo último que quiero es verme en el espejo enorme que tengo al lado de la cama; él es el primer “enemigo” al que me enfrento. Vestirme es una odisea: la mayor parte de mi ropa no me entra, y nada de lo que me pongo me convence. Me siento observada por el afuera, y también por mi familia. El afuera es tan cruel con nuestrxs cuerpxs no hegemónicos que duele. Los comentarios duelen, las miradas duelen.

Mis deseos se ven atravesados por mil mandatos patriarcales del horror. Mi deseo de vivir mi sexualidad a pleno, de vestirme como me gusta, de bailar como realmente quiero, de desplegar mi diosor interno: todo parece irse desvaneciendo cuando el espejo aparece. O cuando conecto con mi cuerpa y la mirada de lxs otrxs sobre mí.

Por momentos anhelo volver el tiempo atrás, quizás unos cuatro o cinco años, a ese tiempo que miro en fotos y veo que físicamente era otra. Pero cuando me detengo un momento a conectar con mi yo de ese entonces, pienso que también sentía esta inseguridad que siento hoy. ¿Será que nunca nos sentimos suficientes en este sistema que nos exige sin parar cosas inalcanzables para nosotras? La respuesta es sí, y eso es enormemente agotador.

A veces (en realidad siempre) me encantaría que el mundo fuera como ese micromundo que hacemos con mis amigas, donde todas las inseguridades desaparecen, donde puedo valorar y entender la potencia de lxs cuerpxs, donde puedo reconocer mi propia potencia. Porque más allá de estar atravesadas por las mismas inseguridades y los mismos miedos, también estamos atravesadas por los mismos deseos. Ese deseo de ir tejiendo vínculos horizontales y feministas, permitiéndonos tener una visión mucho más amplia de la vida, y construir-nos desde lugares mucho más amorosos.

Por eso bailamos, por eso nos acompañamos, por eso nos cuidamos, nos abrazamos, nos sostenemos, nos repensamos juntas. Priorizamos el disfrute de nuestros encuentros en los que nunca falta la comida rica y el goce. Nos mueve el deseo de cambiarlo todo, de ser libres y de construir nuevos mundos. Porque, al fin y al cabo, mi cuerpa sigue siendo la misma, pero la que se mira con otros ojos soy yo. Porque me espejo en la mirada de ellas, y en esas miradas está todo el amor.