Por la calle Rafael Lezama
Desde la Bilbioteca Popular Cina Cina, espacio que funciona en el Club Victoria de Jacinto Vera, hace ya varios años que venimos pensando la lucha por la verdad, la memoria y la justicia desde la perspectiva de nuestra comunidad. Esto nos ha llevado a pensar a lxs detenidxs desaparecidxs desde el lugar que ocuparon aquí.
¿Para qué renombrar nuestras calles?
Hace ocho meses que comenzamos una campaña en el barrio Jacinto Vera para renombrar una de nuestras calles, queremos que lleve el nombre de Rafael Lezama. Rafael es un detenido desaparecido que fue estudiante del Liceo Nº 26, de hecho, el único estudiante de este liceo que fue desaparecido durante la dictadura. Esto ha hecho que para quienes militan la memoria en torno al liceo y a la comunidad, se convierta en un desaparecido con una importancia particular.Tanto es así que hace ya varios años que tiene una presencia en los muros, consignas y diferentes actividades relacionadas con las luchas por la memoria. Puede encontrarse su cara pintada en la puerta del liceo y en varios grafitis que hacen hablar a las paredes del barrio. Hay un mural con su rostro al costado del liceo, por Enrique Martinez, calle que queremos lleve ahora su nombre. Se le ha hecho más de un homenaje en estos últimos años: un 1° de Octubre, fecha en que fue secuestrado, se invitó a dejar margaritas de papel en la puerta del liceo; en otra ocasión se realizó un encuentro en el club Yale, donde nos acompañó su madre Alba y algunos de sus amigos de la adolescencia.
Desde la Bilbioteca Popular Cina Cina, espacio que funciona en el Club Victoria de Jacinto Vera, hace ya varios años que venimos pensando la lucha por la verdad, la memoria y la justicia desde la perspectiva de nuestra comunidad. Esto nos ha llevado a pensar a lxs detenidxs desaparecidxs desde el lugar que ocuparon aquí.
Uno de los acontecimientos importantes para nuestro barrio, y que impulsa esta campaña, es el fuerte significado que ha tenido la conquista de renombrar el Liceo Nº26, anteriormente llamado Armando Acosta y Lara, y ahora lleva el nombre del poeta Liber Falco. Lucha que nació en los años 80, en la pos-dictadura y que llevó más de 30 años. La consigna que aparecía insistentemente en las paredes del liceo rezaba: Poetas si, asesinos no. Este antecedente en el barrio nos deja el ejemplo del valor subjetivo que tiene dar nombre a las cosas que nos rodean.
La calle que elegimos viene de una estructura vial “accidentada”. La calle Enrique Martinez, tiene un corte en Martin C. Martinez, desapareciendo 300 mts y reapareciendo en la calle Guaviyu. Por tanto pensamos propicio el renombrar el tramo que corre dentro de Jacinto Vera (de Quijote a Martin C. Martinez), que además es donde está el Liceo Nº26.
A partir de todo esto, en la Biblioteca comenzaron una serie de asambleas barriales para lograr este objetivo. De estas asambleas formaron parte también el Gremio de Estudiantes del Liceo Nº26 y el Núcleo Sindical de docentes, así como vecinxs que se acercaron a participar. Fueron parte también otras organizaciones que funcionan en el barrio como el Mercado Popular de Subsistencia y la Comisión Fomento del Complejo Bulevar, como también varios familiares y amigxs de Rafael, entusiasmadxs con la idea.
Este próximo 7 de mayo vamos a dar cierre a esta campaña de juntada de firmas, aniversario del nacimiento de Rafael, que cuenta con más de mil adhesiones, y el apoyo de Madres y familiares de detenidos y desaparecidos. Será una actividad en la cantina del Club Victoria, situada en Requena 2716 e Itapebí, en el barrio Jacinto Vera con música y poesía. Será una noche de encuentro y festejo de la vida de Rafael. Posteriormente llevaremos las firmas a la Junta Departamental para dar inicio al trámite del cambio de nombre.
¿Quién fue Rafael Leazama?
Rafael Laudelino Lezama González, nació el 7 de mayo de 1953 en la ciudad de Montevideo. De padres divorciados, le tocó vivir tanto en la zona del prado con su madre, como en el centro con su padre. Tenía una hermana menor, con la que compartieron la infancia. Fue aficionado al cine, le gustaba conseguir retazos de filmaciones, juntarlas y proyectarlas ya desde niño. Sus amigos le decían Mano o Tato.
Vivió su adolescencia en los años 60´ y como tantos otros congéneres fue sacudido por la ola revolucionaria que en esos años se vivía. Inició el bachillerato de derecho en el liceo Damaso, donde se vinculó con las luchas estudiantiles que por esos años estallaban con fuerza, lo que marcaría el resto de su vida. Es en este marco Rafael se vincula al FER (Frente Estudiantil Revolucionario), organización estudiantil que nació en el fervor de las luchas estudiantiles de esos años. Cuando en el año 1972 se funda el liceo Nº 26, Rafael pasa a estudiar ahí su último año de bachillerato, donde será fundador del gremio de estudiantes. Fue un gremio muy activo esos años previos al golpe, con participación de estudiantes de varias agrupaciones como la ROE (Resistencia Obrero Estudiantil), la UJC (Unión de Jóvenes Comunistas) o los “cartilla” (denominación que se le daba a los militantes del FER).
A fines de 1972 Rafael es detenido por participar de una pegatina en apoyo a un conflicto de los trabajadores del correo. Fue brutalmente torturado y fichado en los registros policiales. Eran las vísperas del golpe de Estado, ya Bordaberry había decretado el estado de guerra interna. Por tales razones Rafael emigra a Chile, que en esos años el gobierno de la Unidad Popular buscaba bajo la vía democrática llevar a Chile al socialismo. Después del golpe de Estado del 11 de noviembre de 1973, se refugia en la embajada Argentina y logra que lo trasladen para cruzar la frontera y llegar a Mendoza. De ahí viaja para instalarse en Buenos Aires.
Argentina por esos años se había vuelto refugio para muchos uruguayos que escapaban de la dictadura. En un contexto que por unos pocos años se vivió con un fuerte fervor popular por una primavera democrática, donde entre otras cosas, permitió el regreso de Perón. En Argentina se encuentra con muchos de sus compañeros. El objetivo que se trazan en el exilio es lograr un frente común con todas las fuerzas políticas y sociales que se opongan al régimen en Uruguay. Esto los lleva a fundar en 1975 el PVP (Partido por la Victoria del Pueblo). Argentina vivió un rápido proceso de escalada autoritaria entre 1973 y 1975. El golpe de Estado no fue una sorpresa para nadie. Lo que muchos no imaginaban era el nivel de coordinación que las distintas dictaduras llevaban adelante, conocido como el Plan Cóndor. Entre mayo y noviembre de 1976, funcionó el centro clandestino de detención y tortura “Automotoras Orletti”. Aquí funcionó la base operativa de los grupos de tareas de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) y el centro de operaciones regional en el marco del Plan Cóndor. Allí fueron secuestradas y torturadas unas 300 personas, muchas de las cuales hoy permanecen desaparecidas. Los mandos del ejército uruguayo instalados en Orletti fueron José Nino Gavazzo, Luis Maurente, Gilberto Vázquez, Manuel Cordero y Amaury Prantl.
Entre el 09 de junio y el 15 de julio de 1976, fueron secuestrados 26 militantes del P.V.P. detenidos y torturados en Orletti. Dos de ellos permanecen al día de hoy como desaparecidos, se trata de Gerardo Gatti y León Duarte. Los otros detenidos fueron trasladados clandestinamente en un vuelo a Uruguay. Entre el 26 de agosto y el 04 de octubre del mismo año, otros 29 adultos (24 de ellos desaparecidos hasta el presente) y 8 niños, fueron secuestrados, detenidos y torturados en Orletti. Uno de ellos fue Rafael, cuando el 1º de octubre de 1976 salió de su casa a las 4 de la tarde y en la vía pública fue secuestrado. Desde ese día su madre Alba lo sigue esperando.



























