América Latina

Pistas de otros mundos hoy. Entrevista con Luz Duarte, joven Mbya Guaraní

5 marzo, 2026

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@colectivodecinearapya: «Algo tan simples puede volverse inmenso a los ojos»

Pistas de otros mundos hoy. Entrevista con Luz Duarte, joven Mbya Guaraní

A lo largo de sus palabras, Luz, joven integrante del colectivo de cine indígena Ara Pyau y de la comunidad Mbya Guaraní Tamanduá, nos va compartiendo algunos trazos de sus modos de vida, la lucha por el territorio y algunas sutilezas cotidianas de un pueblo pre-existente a la colonización que permanece vivo, transformando su cultura y cuidando sus raíces a la vez.


Para empezar, contame un poco sobre tu comunidad, dónde queda, sobre el lugar, el paisaje…

Bueno, yo vivo en la comunidad que se llama Tamanduá, que es el nombre en portugués, pero es una comunidad Mbya Guaraní. Está ubicada en 25 de mayo, Misiones, Argentina. O sea, la comunidad está a 13 kilómetros del primer pueblo que es 25 de Mayo.

Es una de las primeras comunidades que tuvo un título de propiedad. Porque acá en Argentina, Misiones, hay pocas comunidades que tienen título de propiedad. Entonces, mi comunidad es una de las pocas.

Todas las comunidades que existen en Misiones no son iguales, o sea, cada comunidad es diferente, depende de cómo ha sido la lucha por el territorio. Y depende de qué zona. Eso influye, creo, un poco en cada comunidad. 

Nuestra comunidad tiene 3.200 hectáreas. Pero en esas 3.200 hectáreas hay tres comunidades con diferentes nombres, pero que solamente hay un título. 

Nosotros estamos justo ubicados en la punta del territorio, no estamos en el centro, sino que estamos donde comienza. Y ya está muy habitado, o sea, como que estamos ahí en un rinconcito y para atrás hay como unas 3.200 hectáreas de monte.

Pero también esas 3.200 hectáreas están rodeadas por campos, donde hay ganado, donde están los terratenientes de ahí. Eso implica también que tenemos 3.200 hectáreas, pero igualmente hay mucho monte en el centro. Y la comunidad está rodeada por dos arroyos, Alegre y Tamanduá. Eso también es como una demarcación natural, tipo, bueno, si cruzamos ese arroyo ya estamos fuera. 

Pero igualmente, hace cuatro años por ahí, hicimos un relevamiento territorial por la Ley 26.160. Que es válida acá en Argentina, que es para proteger los territorios que no tienen título todavía. Que ahora está en peligro, obviamente. Y bueno, y ahí fueron más de 3.200 hectáreas las que estamos usando actualmente. O sea, incluyendo partes de los supuestos “dueños terratenientes”: como zonas que se ocupan para ir a buscar plantas medicinales o algunas herramientas para hacer artesanías.

Esos días descubrimos que cerca de nuestra comunidad hay un pedazo de monte que se ve desde lejos, que no cortaron todo todavía. Y no cortan todo porque es tierra fiscal. Por eso nomás. Nosotros lo usamos, al menos los que van a buscar medicinas y materias primas para las artesanías. Eso también se demarcó como nuestro territorio en sí.

Y bueno, 3.200 hectáreas no es mucho, pero a la vez como que es difícil también cuidar. Cuidar bien, que no entre nadie, que no se corten las maderas y un montón de cosas. Pero igualmente aún así tratamos de hablar entre todos para seguir cuidando eso y… Y bueno, cuidar nuestro territorio. 

En mi comunidad hay como 40 familias y por ahí unas 100 personas . Y después otras comunidades que se encuentran dentro del territorio no son tantos. Por ahí hay 15 o 10 familias. Y también debe haber como una conversación entre ellas para cuidar. 

Y después en una comunidad hay un Mburuvichá, que sería el cacique. Es como representante  de la comunidad porque después las decisiones y todo eso los tomamos en una reunión. Una asamblea donde todos participan, de niños a ancianos. Y ahí se deciden las cosas y si no está todo bien se cambia a los caciques, no importa cuánto tiempo estuvo. Pero si está todo bien no se cambia hasta que la gente lo decida. Pero también ahí se hace una asamblea comunitaria. 

Y ahí también se habla de todo en nuestra cultura, del monte, de lo que es necesario hacer para resolver las problemáticas que existen. Y así nos organizamos en la comunidad.

Tekoa Tamandua! @colectivodecinearapyau

Contame sobre la historia de tu comunidad y el territorio 

Como te había dicho, Tamanduá es como, no sé si especial, pero como que se destaca porque en los inicios, tenemos un abuelo que ya falleció, que es Dionisio Duarte, Verá Guachú, es el nombre mbya guaraní. Que él, en los años 70 por ahí, fue cacique general de todas las comunidades que existían en ese momento.

Entonces él fue el primero que tuvo contacto con los blancos, digamos. Para exigir que nos den títulos de propiedad, documentos y eso, porque él pasó también la dictadura que hubo y todo eso. Él las pasó y, por ejemplo, pedían documentos y si no tenían documentos los llevaban al calabozo, y un montón de cosas pasaban si se chocaban con los blancos.

Entonces él prefirió exigir que nos den documentos y que nos dejen tranquilos en un territorio, entonces tuvo un título. Pero para eso fueron muchas idas y vueltas. Primero iban y volvían sin respuesta. Pero como que fue una lucha muy grande de parte de él y algunos más de la comunidad que iban caminando, o sea, caminando siempre. Y por eso como que fueron a Posadas (Capital de Misiones) una vez y ahí consiguieron hablar con el gobernador de turno y después también creo que llegaron al presidente de esa época. Entonces como que exigiendo eso, que no querían donaciones de comida ni de ropa, sino que asegurar los territorios.

Pero no solamente de Tamanduá, sino de otras comunidades también. Y ahí fue Alecrim, San Pedro, Chafariz, ahí en San Vicente. Y otras más que en esa época eran como 18 comunidades, no eran muchas como ahora. O sea, eran comunidades grandes. Y ahí consiguieron varios títulos. 

Y ahora son como 140 comunidades, pero las únicas que tienen títulos son las que consiguieron en esa época. O hace poco, pero después de mucha lucha. Y las demás comunidades no tienen título y por eso es complicado.

¿Y qué es para vos lo más importante del hecho de vivir en comunidad? 

Bueno, yo siempre viví en Tamanduá. Nací en un hospital en Oberá, pero viví en Tamanduá, crecí ahí. A ver, es muy diferente porque cuando era niña pensaba que por ahí, como no salía mucho, pensaba que todos vivían así, o qué sé yo. O como que… Era un… Ay, no sé cómo explicar, es como que estoy viviendo ahí, después hay otras comunidades que también están ahí, pensaba que estaban muy cerca unas de otras, por más que eran en Brasil.

Pero al salir a la ciudad y ver todo ese mundo era muy curioso.

Como que uno ya no se siente tan solo, capaz, y uno se siente parte de algo, que es la comunidad. Porque los elementos que tenemos también para sentirnos parte es que hay una organización política y espiritual, al menos cuando yo era chica todavía la viví.

Hay un  Mburuvichá, y hay un guía espiritual, que es el Opygua, que es como el guía espiritual, el que conduce los rituales o ceremonias espirituales en la casa sagrada. Son como organización política y cultural dentro de la misma comunidad, y vos sabés que tenés que ir a la reunión cuando es la fecha o cuando dijo el Mburuvichá para hablar muchas cosas. Y vos sabés que va a durar unas horas, entonces ya vas preparado con toda la familia. Y ahí como que todo el día en la asamblea hablando de muchas cosas, escuchás cómo va hablando la gente, y también dan consejo a los jóvenes y a los niños, aprovechando toda la asamblea.

Y bueno, y a la noche se iba a la casa espiritual para… a veces uno iba por ir, o sea, como para escuchar al abuelo y todo eso, o algunos iban específicamente porque están enfermos o les pasa algo espiritual. Que en nuestra cultura enfermarse no es solamente algo físico, sino también espiritual. Entonces ahí uno va para mejorar.

Y después también la casa sagrada es para poner nuestros nombres propios. Y también se hace toda una ceremonia dentro del Opy, dentro de la casa sagrada, para poner nuestros nombres espirituales, verdaderos, que es cuando cumplimos un año. Y yo, cuando tuve un año me llevaron y me pusieron Jachuká Mirí, pero no es que saben ya, o sea, primero te llevan a la casa sagrada y meditan, y después de unos días recién descubren el nombre. Y esas funciones tienen la casa sagrada. Y la asamblea ya es afuera, en un lugar más abierto y durante el día. 

Y así, o sea, pude ver eso cuando era chiquita y yendo a otras comunidades también. O sea, yo siempre iba con mi abuela a otra comunidad en las vacaciones. Y también hacían lo mismo, o sea, había reuniones y teníamos que ir. También a la casa sagrada y todo eso.

Bueno, más o menos así funciona la comunidad. Y después, yo te iba contando también que cuando era niña veía mucho más, o sea, reciprocidad en las comunidades. No sé, alguno plantaba muchas sandías y llamaba a la gente para que lleven cada uno a su casa, o sea, sin vender, solamente compartir. Y si otro tenía mucho maíz, ahí compartían a los que no tenían. Intercambian también, o sea, si tenían mucho maíz les daban a los que tenían mucha sandía y a los que no tenían sandía, o algo así. Y así con otros alimentos también.

Mi abuela siempre plantó muchísimo cuando era niña. Siempre tenía maíz, batata, mandioca, a montones, para compartir con sus nietos, que es lo que ella quería. Y también eso de los alimentos también son sagrados y también hay que bendecirlos. Pero no así como esa palabra estereotipada, así bendecir, sino agradecer por esos alimentos y se hacía a través del humo de la pipa. En las primeras plantaciones hay que pasarles humo de la pipa como el humo sagrado, como agradecimiento a nuestros dioses que nos mandaron eso, que nos proveyeron eso. Y veía todas esas cosas que en esta época por ahí conociendo más las ciudades y todo eso, yo no veo, nunca vi eso.

Esas son como las comparaciones que por ahí contrastan mucho. 

Eso fue como 2009, 2008, todavía veía mucho eso y no me parecía raro ni nada en común. Pero estos años que siguen, 2020 – 2025, cada vez las comunidades están más ahogadas por lo occidental y como que se va globalizando todo. Y entonces como a veces por ahí desde el gobierno o desde otras miradas … por ahí dicen que es para progresar o para ser más, o sea, para tener una vida más… como sería eso? Como crecer o dar oportunidades, entonces surgieron obviamente muchas cosas que antes no había en las comunidades, por ejemplo, las asignaciones universales, las tarjetas alimentarias. Creo que eso cambió mucho en las comunidades porque ahí tienen, o sea, te dan una tarjeta alimentaria y vos vas y gastas en el mercado. Y mucho, ahora está pasando mucho eso y eso cambió creo que mucho en las comunidades, en la alimentación. Y entonces como que no veo tanta plantación ahora, pero, no es que no haya, por ejemplo, este año en mi comunidad otra vez había muchas sandías y obviamente se repartieron otra vez todo. Una familia planta mucho, entonces nos repartieron a toda la comunidad. Teníamos que ir a la casa para retirar y no sé cuántas sandías nosotros llevamos. Y así también las mandiocas. Yo voy de visita a donde está la familia que planta mucho, y como que es parte, es lo normal que te den así como una bolsa de mandioca o  maíz. 

Y también pasa, para destacar de este año, en mi comunidad no hay represas creo que cerquita. Entonces los ríos están más libres. Justo los que pasan por nuestra comunidad. Entonces, por ejemplo, surge una polémica en Misiones, para entender un poco el contexto. Hay una manera de pescar tradicional en Mbya guaraní, que es haciendo como una, no es una red, o sea, haciendo una trampa tradicional para peces. Que solamente es una vez al año, o sea, no es todo el año. O sea, uno arma ya, y encima es biodegradable todo porque se hace de lo que se encuentra en el monte. Por ejemplo, tacuaras, lianas, etc.  Es una pesca tradicional porque se arma creo que desde cuando empieza el frío, tipo marzo ya construyen y ahí en abril, mayo, ya empieza un poquito el frío y a llover mucho. Y ahí es cuando los peces se van a otro lado y ahí caen en la trampa. Pero solamente se atrapan los peces grandes. O sea, los chiquitos tienen los huequitos para salir. Y no se matan a los pececitos chiquitos, sino los que se pueden comer. Y ahí eso, cuando se caen todos en la trampa, ahí se reparte en toda la comunidad. Y eso se hizo en mi comunidad hace poco. Y bueno, y otras comunidades también lo hicieron, pero los guardaparques fueron y destruyeron todas las trampas. Diciendo que era pesca ilegal y un montón de cosas. Pero no hacen nada cuando hay realmente pesca ilegal, que es cuando ponen redes así que dañan y quedan ahí. Y hay un montón de cazadores que están siempre cerca de las comunidades. Y ahí sí no hacen nada, pero bueno.

Eso pasó estos tiempos. Hubo una manifestación que se hizo desde una organización. Desde la Aty Ñeychiro, ¿no? Bueno, y esas cosas todavía sigo viendo ahora. Y no es para menos, porque la verdad me pone muy contenta. 

Pero en nuestra comunidad no tenemos ahora justo la casa sagrada. Porque después de que falleció mi abuelo, como que no hubo otro que ocupe ese rol de guía espiritual. Pero es porque todavía falta descubrir. Y bueno, no perdemos las esperanzas. 

¿Cuál es la diferencia entre tener el título y hacer el “relevamiento”? ¿Cómo se hace para acceder al título? 

Bueno, como había dicho algunos no pudieron tener títulos de propiedad. No es comunitario el título. Es de propiedad a nombre de la comunidad. A través de la lucha 

Entonces, en 1994 se incluyó los derechos indígenas en la constitución nacional. Que ahí reconoce la pre-existencia, el territorio, o sea, tierras que tradicionalmente ocupamos. Y ahí surgiría el “relevamiento”. Entonces reconoce nuestra pre-existencia. Ya está en la ley, está en la constitución. Y también obliga a que tenemos que tener territorios que tradicionalmente ocupamos. Y después habla también de la propiedad comunitaria pero, esa ley todavía no salió, la de la propiedad comunitaria, solamente salió el relevamiento territorial que es la Ley 26.160 que es una ley de Emergencia Territorial, que es para relevar territorios que están por desalojarse o que están en peligro, que no tienen título, entonces lo terratenientes y empresarios quieren desalojar, entonces existe esa ley para frenar eso. Cada dos años tiene que ser aprobada esa ley, y cada año se fue renovando, aunque el último año quisieron derogarla, incluso los diputados no quisieron pero el presidente nomás la terminó aprobando y sigue vigente. Es para relevar y dar una carpeta técnica, cuántas hectáreas están ocupando actualmente la comunidad, con un mapa de todo el territorio, y con esa carpeta técnica pueden  probar la pre-existencia y demostrar que es un territorio ancestral que se puede usar contra los empresarios, pero igualmente no todas tienen porque es un proceso muy lento para hacerlo en todas las comunidades. Si no se tiene la carpeta técnica se puede denunciar, con el artículo 75 inciso 17 de la Constitución nacional.

El tema es que los títulos de propiedad no se tienen en las comunidades porque los supuestos dueños no los quieren dar, son tierras ancestrales que hace siglos que son utilizadas por los Mbya de esa zona, pero aún así no… el Estado tiene que intervenir porque los Mbya tienen razón, pero también el Juruá (Blanco) por ley tiene los títulos y es de él, entonces ahí el Estado tiene que intervenir y resolver eso, pero siempre hay conflictos así. Pero bueno, ¿Cómo puede uno probar con papeles si nunca utilizamos  los papeles? Los Mbya siempre fuimos de lengua oral, transmisión de conocimientos así, y o sea, llegaron, se apropiaron de nuestros territorios y ahora nos piden papeles, ¿De dónde los vamos a sacar? Es como absurdo desde nuestra visión, pero también entendemos obviamente el contexto, y todo el proceso que tuvimos que pasar, entonces lo último que nos queda es ir a juicio, exigir amparados en los derechos que hay, porque fue por lucha de nuestros abuelos, y no es que el Estado o los políticos quisieron darnos nuestros derechos, sino que fue lucha de nuestros ancestros, nuestros abuelos, exigieron que haya una ley, porque recién ahí van a hacer algo los blancos, porque sin una ley no van a hacer nada, nos van a seguir quitando los territorios. Es como una estrategia en este contexto, porque nosotros sabemos que somos pre-existentes, que estábamos acá antes de que llegaran los blancos, y que siempre fue nuestro, pero sin papeles ellos como que no… saben que es verdad, creo, pero el papel es lo más importante para ellos entonces es como utilizar esas herramientas para probar, así no pueden decir nada. Si tenemos papeles también es real y nos podemos defender. Y que no tendría que ser así pero bueno, es así hoy en día. 

Entonces las comunidades están luchando para conseguir esos papeles con título en la mano, pero no se está logrando, entonces tienen la carpeta técnica del relevamiento que ya es suficiente para decir “No, no entren” y tienen que respetar esa ley. Ese es el contexto de Misiones y el pueblo Guaraní, pero no hablo de otros pueblos indígenas porque no conozco bien. 

Integrantes del @colectivodecinearapyau

¿Y a qué se dedican esas empresas que se quieren apropiar de sus territorios?

La mayoría son empresas de madera, tienen miles de hectáreas de pinos, de plantaciones como monocultivos, y quieren seguirse apropiando de más territorios indígenas para seguir plantando más pinos, y más madera para vender. La mayoría son esas empresas, y después están lo que tienen “reservas naturales”, empresarios que pagaron y compraron y después mandan a un cuidador, y ese cuidador  es el que tiene conflicto con las comunidades vecinas porque denuncia que están en su territorio. Son reservas naturales para la moda, construyen cabañas y esas cosas para el turismo. 

Después los vecinos como en San Ignacio, que tienen pequeñitos terrenos, reservas chicas y se ponen en contra los Mbya y arman conflicto, les denuncian y les graban. Que es un tipo que viene de Buenos Aires, que tiene casas allá, y vino para hacer una reserva natural en San Ignacio, y está rodeado de comunidades indígenas y no quiere que ni pasen por su patio o su reserva porque ahí denuncia a los Mbya de usurpadores. Pero en realidad esos territorios son de los Mbya, incluso están relevados esos territorios que él es el supuesto dueño, pero tienen que compartirlo, no hay de otra, pero los Mbya no pueden ir a buscar sus plantas medicinales porque puso todo alambrado, y no deja pasar. 

Esas son las tres formas que veo de los conflictos, pero principalmente se va a juicio contra las madereras y papeleres, principalmente contra Arauco que está a juicio con varias comunidades. En San Pedro está Harriet también que es una empresa que está a juicio con la comunidad, y algunos otros por Aristóbulo del Valle que son empresas grandes. 

Y eso produce conflicto entre las comunidades, porque hay otro ahí que está levantando el conflicto entre comunidades, qué es mejor hacer, si seguir luchando o escuchar las propuestas de los madereros, que siempre son “bueno te doy estas 100 hectáreas”, en vez de las 4000, proponen cosas, distorsionan, también juegan de manera muy sucia, porque no es solamente que están a juicio sino que van metiendo concesiones o propuestas, o propuestas que no están bien. 

La mayoría de las comunidades tienen muy pocas hectáreas, 100, 70, 40. Y ahí ya no tienen cómo producir, cómo plantar, cómo practicar la reciprocidad, si tienen 100 hectáreas y son 15 familias cómo es posible usar un territorio así? Entonces ahí ya es un conflicto más social y cultural, ya no se practican las formas culturales, y las comunidades empiezan a tener mayores desequilibrios. 

Entonces no hay todavía una conciencia o reflexión hacia las comunidades acá en Misiones. La gente no indígena, los políticos, no saben nada de los pueblos indígenas, hay un desconocimiento gigante, entonces hay muchas falsas noticias, replican cosas que no son ciertas sobre las comunidades, solamente nos miran como si fuéramos una plaga más o menos. Cuando les conviene somos patrimonio cultural ancestral, pero cuando no somos como “los indios”, esa mentalidad. Solamente queda en nosotros hacer algo así que por eso yo fui una de las que terminó estudiando los derechos indígenas, haciendo talleres desde la Aty Ñeychiro, que es una organización tradicional Mbya por la lucha de los territorios, y a partir de eso surgen los talleres de derecho indígena para jóvenes y empecé hace mucho y pude ver cómo aparte de mi comunidad cómo están las demás, porque todas son diferentes. Nos miran desde afuera, como que perdimos toda la cultura, y como que estamos al pedo y sin hacer nada, y aún así tenemos territorio y no plantamos nada, pero en realidad no hay territorios, lo poco que queda tampoco está en manos de las comunidades Mbya, por eso luchamos por los territorios que es lo más importante ahora, y después vendrán otras luchas también.  

¿Y cómo es la educación en las comunidades Mbya? ¿En qué se centra?

Bueno, volviendo a mi abuelo Dionisio quien consiguió los documentos y los títulos, también pidió escuela. Porque tenía esa convicción de hablar en castellano y utilizar esas herramientas para poder defendernos del poder de los blancos, y no dejar que se adueñen de todo. 

Entonces para eso tuvimos nuestra escuela, fui de primaria hasta 7mo ahí, pero igualmente la educación Mbya es desde la comunidad entera, o sea, aprendiendo en las asambleas, en la casa, todo como nos cuidan ya engloba todo, los consejos de la abuela desde chicos son para cuidarnos en la salud, lo espiritual, y también aprender por ejemplo ese cuidado de respetar mucho la naturaleza, porque es buena pero también tenemos que respetar porque si no respetamos nos suceden cosas. Así era la educación, como poniendo en base la naturaleza, por ejemplo, no vayas al río de tarde porque están los espíritus del río y sijugás mucho tiempo y con las piedras o molestás a los espíritus también  te pueden castigar, no sé, produciéndote fiebre o se pueden enojar si vos estás mucho tiempo jugando mucho. Y ahí vos te das cuenta que en realidad te cuidan para que vos no te enfermes. Y también no jugar tanto a destruir o tirar piedras, o romper plantas, porque no es bueno, y es una forma de cuidar el monte. Entonces como que lo espiritual va previniendo las cosas, así nos han educado siempre respetando la naturaleza. 

Y después, los que somos de esta generación en las dos formas, en la escuela y la comunidad. Siempre saber que todas las cosas tienen vida: saber que no es tierra nomás, no es agua nomás, todo tiene vida y hay que cuidar, así reservamos el monte, cada cosa tiene su lugar para estar, entonces no producimos desequilibro mientras nosotros ocupamos los espacios. Después, las comunidades nos enseñan qué tenemos que comer y qué no también. 

¿Y cómo vivís la diferencia con la Universidad y ser la primera generación que accede

Primeramente siempre tenemos que estar muy concentrados para hablar, siempre escuchar, meditar, no sé, creo que nuestra cultura siempre fue así y es difícil introducirte en el mundo de la ciudad, porque tiene que ser todo ya, tenés que pensar rápido, y responder todo ya, y así como los trabajos, en clase, entonces como que de alguna manera aprendés esa manera de ser como más rápida, de hablar más rápido, de entonar más fuerte, y todo eso. Como que estudiando en la Universidad eso me sorprende, porque en la comunidad no es tan así, es más tranquila, se respetan muchos los tiempos de hablar, en las reuniones estamos en círculo, todos escuchamos y el que quiere hablar pasa al medio, y por más que no te guste lo que la persona esté hablando no interrumpís, dejás que hable todo y después pasa el otro para responder, o para decir que no estuvo bueno lo que dijo. Esa diferencia de los tiempos del habla noto mucho. También por ahí en la comunidad la noche es más tranquila, la noche está hecha para los otros seres de la noche y los humanos para descansar, y en la ciudad no se respeta eso, y sigue la vida en la noche, y así como que uno se enferma, o no está bien, porque no respeta esos ciclos naturales. 

¿Qué significa Ñande Rekó?

A veces pienso, que yo tengo 24 años y vivo en una comunidad, pero cambiaron muchas cosas, no practico muchas cosas culturales, pero sigo hablando bien guaraní, cuando estoy en casa hablo Mbya, cuando estoy en la comunidad y hay asamblea participo, y creo que estamos viviendo una cosa que nadie vive, mis compañeros no indígenas de mi edad no tienen esa dinámica, el modo comunitario. Ñande Rekó, Nuestro Rekó, es nuestro modo de vivir, que sería el modo Mbya, nuestro modo de vivir es la comunidad, es la Tekoá, o sea comunidad, donde uno comparte, el modo de vivir, donde se hacen las aulas comunitarias, donde nuestro conocimiento se transmite de generación en generación, la sabiduría. Como por ejemplo las artesanías, la música Mbya Guaraní, el canto sagrado, todo eso es como nuestro modo de vivir. Nuestra creencia es que cada uno tiene un espíritu y hay que alimentarlo con esa manera de vivir que es en comunidad, compartiendo y yendo a la Opy (la casa sagrada) donde podés encontrar esa tranquilidad espiritual a través de los cantos sagrados. 

Por ejemplo, ahora no vamos mucho a la casa sagrada pero escuchamos mucho las canciones sagradas que transmiten mucho, son como canciones espirituales, y toda  esa sabiduría todavía queda, y hay muchos que todavía cantan y transmiten eso. Como que todo eso sería nuestra manera de vivir, nuestro Ñande Rekó. También plantar, como lo principal que nuestros abuelos decían es las plantaciones, sembrar, eso te alimenta el espíritu. Cuando empieza a florecer, cuando empieza el año nuevo que para nosotros que es en setiembre, hay que plantar, y después cosechar, y eso alimenta nuestro espíritu, y compartir eso con los niños, las primeras siembras y eso es como que alegra la vida del pueblo Mbya, es lo principal.

Y cada uno construye su espiritualidad, obviamente que todos tenemos creencias en muchos dioses y diosas, que cada día nos iluminan a través del sol, pero no hay como en los blancos una iglesia y una forma de ser, dependiendo de su creencia religiosa. Sino que cada uno construye a través de su espiritualidad, uno mismo cómo se va sintiendo.

Esas son algunas cosas, pero medio un resumen porque son muchas cosas, y quizá no encontré las mejores palabras.

Para cerrar, contame un poco porqué hacer cine desde un colectivo Mbya Guaraní.

Nosotros el pueblo Mbya sufrimos mucho porque si no nos ven como nos quieren ver idealmente, nos dejan de lado prácticamente. O sea, quieren ver al Mbya ideal, que está en su comunidad, haciendo cosas de su comunidad, del estereotipado Mbya que anda medio desnudo y que hace cosas en la casa sagrada. Y por ahí, nos quieren ver así, pero si ni un poco de territorio nos dan, no nos reconocen. También es imposible volver muchos siglos atrás, cada cultura se transforma, y eso no entienden la mayoría de los no indígenas, me parece, porque cada cultura cambia, pero no dejar de lado nuestras raíces, eso es lo que nuestros abuelos quieren, por más que estamos en la actualidad, utilizando herramientas no indígenas, aún así mantener las raíces que no es vivir como hace 500 años, sino seguir preservando nuestras creencias, nuestra espiritualidad y el Ñande Rekó, que me olvidé decir antes, está principalmente arraigado a nuestro territorio, nuestro territorio sagrado que es el Yvy, la tierra nos provee todo lo que necesitamos para vivir, por eso es tan sagrada la tierra, como lo es todo lo que viene de ella. Entonces es muy importante seguir luchando por los territorios.

@colectivodecinearapya: proyección de películas, materiales brutos del colectivo.

Entonces en la actualidad estudiamos, y hay mucha gente como nosotros que nos interesa el cine, y yo hago parte del colectivo de cine Ara Pyau que desde 2017 se está haciendo cosas. Pero dentro de ese período hubo pandemia, y muchas cosas que nos dejaron separados  por un tiempo, y después no teníamos herramientas audiovisuales, entonces solo nos juntábamos cuando había un poco de fondo para hacer un taller de cine, que era cada dos años o tres. Así se fue conformando en conjunto, y somos de varias comunidades como Alecrim y Tamanduá, y unas comunidades de Brasil. Y todo ese conjunto obviamente con talleristas que nos ayudan, somos 20 integrantes Mbya de distintas comunidades y uno que es tallerista que no es Mbya pero que conoce bien desde hace tiempo, entonces no diferenciamos tanto. Es como el que nos da talleres de cine junto con otros profesionales Mbya, y así nos vamos formando como jóvenes, desde 2017. Y ahora ya tenemos un corto, y una película “La Transformación de Canuto”, que no es del colectivo, sino que es de toda la Comunidad Tamanduá y nosotros estuvimos realizando y apoyando, tuvo nuestra colaboración antes de ser un colectivo, fue como un motivo para crear el colectivo. 

Entonces ahora estamos haciendo cine, desde nuestra propia mirada, decidiendo qué es lo que queremos mostrar, qué es lo que queremos hablar, y no que otros vengan y nos digan qué es lo que quieren saber, sino compartir nosotros qué es lo que queremos que sepan, y mostrar nuestra realidad. Así también se concientizan y poder conseguir más el territorio y que nos reconozcan como pueblo indígena con nuestros derechos. Y también obviamente  nos gusta mucho el arte, el cine, también inventar nuevas miradas, nuevos modos de ver el cine, y compartir eso es algo que nos gusta. Ahora por suerte tenemos nuestras cámaras, podemos decidir cuándo grabar y cuándo no, antes dependíamos que nos prestaran las cámaras. Ahora terminamos un largo y en breve creo que lo vamos a poder publicar.