Uruguay

Artemisa. Resonancias feministas para escucharnos-decir

15 abril, 2021

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Desordenando Mundos

Artemisa. Resonancias feministas para escucharnos-decir

En el Desordenando Mundos del miércoles pasado (14 de abril) inauguramos un nuevo espacio “Artemisa. Resonancias feministas para escucharnos-decir” coordinada por Mariana Menéndez


Mariana es integrante del colectivo Minervas y los segundos miércoles de cada mes estará compartiendo resonancias feministas. En esta oportunidad sobre el 8 de marzo pasado. “Voces diversas para seguir pensando juntas los efectos del 8”.

Participan Noel de Minervas y Zur, Fabiana de la red feminista de Maldonado, Erika militante sindical en Fuecys y Sofía de Minervas.

«Fabi de Maldonado. Unas semanas antes del 8m mi cuerpo estaba preparándose para desobedecer el aislamiento, para gritar en manada, para cantar, para trillar la avenida principal, para levantar los carteles y plasmar en las retinas cada mensaje, cada gesto, cada forma de ocupar la calle y la plaza del centro. El corazón se acelera. Como cada marzo se nutre del encuentro organizado, nos sentimos potentes, invencibles, con garra. Me siento fuerte, me siento libre y pese al contexto actual -de lo que podría pasar- nos sentimos confiadas, preparadas. La tribu acompaña y cuida, la trama feminista está viva, de los sentidos que logramos expresar, el sentido del encuentro, del gritar a viva voz, de pararnos de mano contra la indiferencia, contra el patriarcado, contra el capitalismo y al mismo tiempo el sentido de nuestra autonomía, contra los mandatos impuestos, contra el aislamiento, de crear resistencia en la calle, de forma potente cuidada y creativa. Para nada tibia, siempre desde abajo, siempre feminista” 

«Hola soy Sofía, tengo 23 años, nací en Durazno pero vivo en Montevideo. Soy estudiante de la udelar y trabajo en un call y milité varios años en la universidad y también form parte de Minervas Si tengo que pensar en las semanas previas al 8 de marzo y de cómo estuve yo y mi cuerpo, me recuerdo con un montón de energía. Como el cuerpo muy inquieto todo el día y con un gran gran gran cansancio de fondo. Pero principalmente en eso la energía y no sé una capacidad de transitar la ciudad con un ímpetu que por lo general no tengo, porqué me reconozco como una vaga. Pero claro esa energía estaba ahí porque mi corazón palpitaba constantemente, ilusión de cómo iba a ser ese 8 de marzo. A diferencia de los anteriores, este año por el contexto, personalmente, me costó mucho imaginármelo, al principio. Pero de todas maneras en los encuentro ya sea con las compas de Minervas y en el tejido, mientras iba tomando forma el 8 de marzo, mientras se iba tejiendo, si iba aclarando esa imagen (…) Cada encuentro iba alimentando la seguridad de lo que iba a pasar. En cuanto al resultado de lo que fue el 8 de marzo a mí me sorprendió muchísimo, muchísimo, muchísimo. Sobre todo porque logramos expresar un millón de cosas, porque teníamos para decir un millón de cosas y las hicimos y partir del hecho de que logramos habitar la calle a mí me parece un acto de rebeldía. Salir a contarle todas al mundo, en este contexto, para mí es un acto de valentía. Después en cuanto a lo que me atravesó a mí este 8 de marzo y quedó más resonando en mi cuerpo, particularmente me abrió un camino a transitar re grande en el plano identitario, por decirlo de alguna manera. Aunque no sé si si decirle así, en un camino en el que creo el feminismo te va metiendo, que es de encontrarte con tu linaje y sobre todo con el linaje de las mujeres de las cuales vengo y las que me habitan. En esa me encontré con una presencia muy muy marcada de lo indígena, que siempre supe que estaba ahí pero que en el camino de ir politizando el mundo, mi vida, también fui politizando mis rasgos y ahí surgió la necesidad de construir una historia que estaba borrada en mi familia. Muy inspirada por el despliegue de las luchas antirracista y anticoloniales que se vienen desplegando por compañeras en Uruguay y en toda América Latina. Muy inspirada por eso y tratando de entender donde se ubica mi cuerpo y mi historia en relación a eso. Y creo que los feminismos tienen mucho para decir y también mucho para trabajar al respecto»

«Soy Erika, trabajadora tercerizada, milito en el movimiento sindical y felizmente feminista. Este año el 8 m para mí fue muy significativo. Más allá de que siempre el 8m es una fecha muy fuerte, muy potente, en particular me pasó de poder vivirlo en la previa como muy desde adentro. Entonces eso me generó muchísima ansiedad, ganas de que llegue ese día en el que las cosas sucedan. El estar en un año así como muy particular, desde el punto de vista sanitario y desde el punto de vista también de la represión que se viene agudizando cada vez más en las calles hizo que si bien teníamos como muchísima confianza de que las cosas iban a salir, porque estaba todo muy organizado, muy bien pensado, para que todo fluyera y todo saliera en orden, pero si me generaba esa ansiedad de que ese día llegue y que todo pase, que todo sea disfrutable, que todos sea gozoso y que todo salga bien. Y además, desde mi militancia sindical, también las semanas previas fueron con muchísima ansiedad. Primero mucha frustración y mucho enojo, pero contenta después de que todo eso se pudo transformar en cosas muy potentes. La decisión del pit-cnt de no apoyar con un paro de 24 horas de mujeres para el 8 de marzo, hizo que muchas compañeras saliéramos a tejer redes y a generar cosas muy desde abajo, desde la conversación cotidiana y desde los espacios que cada una podemos para lograr lo que pasó. Que es llegar a la resolución de muchos sindicatos de poder parar todas las mujeres 24 horas. Y por otro lado, también cosas muy potentes que se dieron desde el punto de vista de poner el cuerpo en la calle ese día, que también me dejó resonando un montón. Y después de lo que fue la marcha, esto del tejido de las telarañas que se desarrollaron a lo largo de la marcha. Me parece que cristalizaron un montón el sentir que veníamos teniendo desde las semanas previas, de cómo fluyen las cosas de esa manera cuando se tejen desde abajo, cuando nos sostenemos recíprocamente, eso a mí me hizo un montón sentido al momento de pensar en qué clave seguir tejiendo de acá para adelante. Si bien nos veníamos tejiendo desde hace mucho tiempo, en la pandemia se profundizó un montón y en la previa del 8 mucho más. Ver estos tejidos materializados fue como muy potente y me dejó totalmente sensibilizada»