Uruguay

Hablar sin saber

2 noviembre, 2017

Escrito por:



Imagen:

todoelcampo

Hablar sin saber


«Es preocupante darse cuenta que los impulsores de la modificación de la Ley de Riego, minimizan y desconocen las consecuencias ambientales de esta actividad, y ver que se pretende sustentar un proyecto de intensificación productiva con costos ambientales tan altos, sobre la base de argumentos errados.» afirma grupo de científicos uruguayos por medio de carta pública. Motiva la comunicación una serie de declaraciones realizadas recientemente por el Minsitro de Ganadería Tabaré Aguerre; según los científicos, Aguerre habla sin saber.


La nota adjunta es una carta abierta al Ministro Aguerre  y público en general en respuesta a una intervención realizada el viernes pasado en un encuentro sobre conciencia agropecuaria, en la que defiende la Ley de Riego recientemente aprobada utilizando argumentos técnicos inexactos.

Los científicos abajo firmantes, reunimos una prolífica producción científica sobre temas de ecología, de ecosistemas acuáticos y contaminación por nutrientes (eutrofización), siendo autores de cientos de artículos en revistas internacionales y de varios capítulos de libro en la materia.

Además de nuestro rol como investigadores, nuestro compromiso con la sociedad se expresa en la participación, generación o coordinación de múltiples convenios de cooperación y asesoramiento a distintos organismos estatales con responsabilidad directa en la gestión de nuestros recursos naturales (intendencias, DINAMA, DINAGUA, OSE, etc.), así como participación en comisiones de cuenca, entre otras actividades.

Conciencia Agropecuaria, Sin Ciencia

Pocas horas demoró la grabación de las palabras del Ministro Tabaré Aguerre en volverse viral entre los que nos dedicamos profesionalmente al estudio de ecosistemas acuáticos y contaminación por nutrientes. No es para menos.

El Ing. Agrónomo Tabaré Aguerre, Ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca desde hace siete años y principal promotor de la nueva Ley de Riego, afirmó el pasado viernes “es tener falta de conciencia agropecuaria cuando se dice que una ley que promueve, facilita, estimula las construcciones que van a hacer más eficientes desde el punto de vista económico, más saludable desde el punto de vista ambiental. Porque los 35 tambitos, cada uno hace su tajamarcito, en el pedacito de la cañadita que tiene más baja, y termina siendo, dijera el presidente Mujica, el expresidente Mujica, un revolcadero de chanchos. Porque esas son las que están verdes por cianobacterias. Porque tienen 2 metros de profundidad. Ahora, recorran las 1200 represas que tiene este país construidas para regar arroz básicamente y me avisan y yo voy a ver si hay alguna represa que esté verde por cianobacterias. No están. ¿Y saben porqué no están? Porque como la inversión es privada y tiene que tratar de garantizar la rentabilidad, porque es una inversión privada, hay un mínimo de eficiencia entre metro cúbico embalsado y metro cuadrado inundado. Porque la tierra vale, y porque la obra es una inversión. Y eso garantiza una profundidad mínima, que hace que los rayos del sol no estén permanentemente llegando al fondo, que es lo que origina entre otras cosas las floraciones algales. Ahora, si discutimos estos temas sin saber de lo que estamos hablando, o con una visión estereotipada, es difícil.”   

Aunque lo desconozca el Sr. Ministro, los lagos y embalses profundos sufren problemas derivados de la contaminación por nutrientes tanto como los poco profundos, e inclusive como los ríos grandes y profundos, estuarios y algunas regiones marinas. Cada ecosistema a su manera, con particularidades. Los lagos llanos son más vulnerables que los lagos profundos, y los lagos y embalses son más vulnerables que los cursos de aguas corrientes. Esto quiere decir que con menos nutrientes, experimentan el mismo proceso de deterioro. Pero ningún ecosistema acuático se salva cuando el ingreso de nutrientes supera su límite de tolerancia. Eso no es un descubrimiento nuevo. Mencionaremos un ejemplo fácilmente verificable en una búsqueda rápida en internet. El Lago Erie se encuentra en el límite entre Estados Unidos y Canadá, es uno de los llamados “grandes lagos”. Mide 340 km de largo y alcanza profundidades de 64 metros (dentro de la disciplina científica que los estudia, con más de 5 metros un lago es considerado profundo). Desde hace aproximadamente 50 años las cianobacterias dominan el funcionamiento del lago, debido a la falta de eficiencia del uso de nutrientes en su cuenca. Su situación ambiental es desastrosa y su calidad de agua, pésima. Sin duda, la comunidad científica internacional aprendió mucho de la experiencia del Lago Erie, y de los muchísimos lagos y ríos del mundo que sufren eutrofización. Lamentablemente, la mayoría de los gestores y tomadores de decisión en nuestro país, no parecen haber aprendido de la experiencia internacional. Tampoco se ha logrado aprender al respecto mirando más cerca. No se ha aprendido mirando el profundo embalse de Salto Grande, los embalses del Río Negro, lagos de canteras en Ciudad de la Costa, o el mismo Río de la Plata, sistemas con altos niveles de nutrientes y floraciones recurrentes de microalgas y cianobacterias potencialmente tóxicas.

También se sabe desde hace décadas que muchas especies de cianobacterias controlan su flotación y pueden elegir la posición en la que se ubican en la columna de agua. Es por esto que, el hecho de que la luz llegue o no llegue al fondo, poco tiene que ver con que las cianobacterias puedan desarrollarse. Son otros los mecanismos que explican este proceso.

El problema ambiental que genera la actividad tambera, al igual que otras actividades agrícolas, no deriva de que los embalses sean poco profundos. Deriva de que los ecosistemas de agua dulce se encuentran entre los ecosistemas más frágiles del planeta y ya soportan décadas de modificaciones e impactos que han debilitado su resistencia natural a nuestras acciones. Deriva de que se usa más fertilizante del que se debería, de que éste se dispone sobre la superficie del suelo donde satura los primeros centímetros y es fácilmente transportado por el agua que escurre, de que el ganado accede a los cursos de agua y allí defeca y orina, y muchas otras razones, sobre las que abunda la literatura científica especializada. Y sobre todo, de que lo que es una pérdida de nutrientes casi despreciable para la actividad agropecuaria, es un problema serio para la calidad del agua.

Lamentablemente, las floraciones de cianobacterias no son la única consecuencia de la contaminación por nutrientes. En lagos eutrofizados también son frecuentes las mortandades masivas de peces. Por otra parte, la eutrofización es solo una de las consecuencias ambientales que genera la construcción de embalses. Tanto la fragmentación longitudinal de los cursos de aguas corrientes (es decir, de las nacientes a la desembocadura), como la desconexión del curso respecto de su zona de inundación, generan pérdidas muy significativas de biodiversidad. La fragmentación de estos ecosistemas, seguida por la eutrofización, son los mayores impactos a los ecosistemas de agua dulce a nivel mundial. Esta ley promoverá ambos.

Las consecuencias de la contaminación por nutrientes se expresan frecuentemente en otros sitios y otros momentos (ej. aguas abajo del sitio de origen de los nutrientes, y en ocasiones mucho más tarde). Los cambios que generan en el funcionamiento de los ecosistemas se retroalimentan positivamente, haciendo que revertir la problemática, o incluso sólo tratar sus consecuencias, sea mucho más costosa o hasta inviable, a medida que avanza la gravedad de la situación.

Como sociedad deberíamos ser más exigentes con el conocimiento que manejan nuestras autoridades a la hora de tomar decisiones tan trascendentales como la aprobación de esta ley. En las decisiones políticas pueden primar otros criterios por sobre los criterios ambientales, pero no es válido que se usen argumentos técnicamente equivocados para justificar esas decisiones.

Es preocupante darse cuenta que los impulsores de la modificación de la Ley de Riego, minimizan y desconocen las consecuencias ambientales de esta actividad, y ver que se pretende sustentar un proyecto de intensificación productiva con costos ambientales tan altos, sobre la base de argumentos errados.

Aspiramos, desde nuestro rol como científicos, a aportar a la construcción de un modelo de desarrollo que se centre en la defensa del patrimonio colectivo de ésta y de las futuras generaciones. Una visión de largo alcance debe apostar fuertemente a la educación y a la ciencia, y lograr posicionar en la frontera del conocimiento a cada política que afecte la sustentabilidad de nuestro proyecto como país.

Estamos de acuerdo con la última afirmación del Sr. Ministro: si discutimos estos temas sin saber de lo que estamos hablando, o con una visión estereotipada, es difícil.
 
 
·         Dr. Guillermo Goyenola (Doctor en Ciencias Biológicas. Máster en Ciencias Biológicas. Licenciado en Ciencias Biológicas. Investigador activo del Sistema Nacional de Investigadores).

·         Dr. Franco Teixeira de Mello (Doctor en Ciencias Biológicas. Máster en Ciencias Ambientales. Licenciado en Ciencias Biológicas. Investigador activo del Sistema Nacional de Investigadores).

·         Dr. Carlos Iglesias (Doctor en Ciencias. Máster en Ciencias Ambientales. Licenciado en Ciencias Biológicas, Investigador activo del Sistema Nacional de Investigadores).

·         Dra. Mariana Meerhoff (Doctora en Ciencias. Máster en Biología. Licenciada en Ciencias Biológicas. Investigadora activa del Sistema Nacional de Investigadores).

·         Dra. Cecilia Alonso (Doctor en Ciencias Naturales. Master en Biotecnología. Licenciada en Ciencias Biológicas)

·         Dra. Natalia Venturini (Doctora en Oceanografía Biológica. Master en Oceanografía Biológica. Licenciada en Ciencias Biológicas, Investigador activo del Sistema Nacional de Investigadores).

·         Dr. Hugo Inda (Doctor en Ciencias Biológicas. Máster en Ciencias Biológicas. Licenciado en Antropología. Investigador activo del Sistema Nacional de Investigadores).

·         MSc. Jun Pablo Pacheco (Máster en Biología. Licenciado en Ciencias Biológicas).

·         Dr. Danilo Calliari (Doctor en Oceanografía, Licenciado en Ciencias Biológicas. Investigador activo del Sistema Nacional de Investigadores).

·         MSc. Federico Quintans (Máster en Ciencias Ambientales. Licenciado en Ciencias Biológicas).

·         MSc. Lucía Gaucher (Máster en Biología. Licenciada en Ciencias Biológicas).

·         Dr. Sylvia Bonilla (Doctora en Ciencias Biológicas, Máster en Biología, Licenciada en Ciencias Ambientales, Investigadora Asociada del Sistema Nacional de Investigadores).

·         Dr. Dermot Antoniades (Doctor en Geología, Licenciado en Ciencias Ambientales, Investigador Asociado del Sistema Nacional de Investigadores).

·         Dr. Daniel Conde (Doctor en Ciencias Biológicas, Licenciado en Oceanografía Biológica, Investigador activo del Sistema Nacional de Investigadores).

·         Dr. Rafael Arocena (Doctor en Ciencias Naturales, Magister en Biología, Lic. en Ciencias Biológicas, Investigador activo del Sistema Nacional de Investigadores).

·         Dra. Gissell Lacerot (Doctora en Ciencias, Master en Ciencias Ambientales, Licenciada en Ciencias biológicas. Investigadora activa del Sistema Nacional de Investigadores)

·         Dra. Laura Rodríguez-Graña (Doctora en Oceanografía, Licenciada en Ciencias Biológicas, Investigadora activa del Sistema Nacional de Investigadores).

·         MSc. Anahí López (Master en Geociencias, Licenciada en Ciencias Biológicas).

·         Lic. Claudia Fosalba (Licenciada en Ciencias Biológicas).

·         Dra. Carolina Crisci (Doctora en Oceanografía, Licenciada en Ciencias Biológicas).

·         Dr. Nicolás Vidal Carcavallo (Doctor en Ciencias. Máster en Ecología. Licenciado en Ciencias Biológicas, Investigador activo del Sistema Nacional de Investigadores).

·         MSc. Juan Clemente. (Master en Biología, Licenciado en Ciencias Biológicas).

·         Dr. Iván González. (Doctor en Ciencias, Master en Biología, Licenciado en Ciencias Biológicas. Investigador Activo del Sistema Nacional de Investigadores)

·      Dra. Lorena Rodríguez Gallego (Doctora en Biología. Máster en Ciencias Ambientales. Licenciada en Ciencias Biológicas. Investigadora activa del Sistema Nacional de Investigadores).

·         Dr. Luis Aubriot (Doctor en Ciencias Biológicas, Máster en Biología, Licenciado en Ciencias Biológicas, Investigador activo del Sistema Nacional de Investigadores).

·         Dra. Carla Kruk. (Doctora en Ciencias de la Vida. Magister en Biología. Licenciada en Bioquímica. Investigadora activa del Sistema Nacional de Investigadores).

·     Dra. Claudia Piccini. (Doctora en Ciencias Biológicas. Máster en Ciencias Biológicas. Licenciada en Ciencias Biológicas. Investigadora activa del Sistema Nacional de Investigadores)

·         Dr. Javier García (Doctor en Ciencias Naturales, Máster en Biología, Licenciado en Ciencias Biológicas, Investigador activo del Sistema Nacional de Investigadores).