Historias de agua dulce
Vivimos en tierras ubicadas sobre cuatro acuíferos y bañadas por 21 ríos, además de incontables arroyos, cañadas, lagunas, humedales y quebradas. Hay agua por todos lados, incluso en su nombre.
En este territorio, borde del océano Atlántico, no es posible andar mucho sin encontrarse con agua. El agua, como hilos sobre la tierra, se entreteje, fluye y se filtra. Una cañada llega al arroyo y el arroyo al río. Las aguas bajan y se juntan, arrastran historias que se unen en una mayor, la historia compartida.
Podemos pensar entonces que todas las personas en Uruguay tenemos alguna conexión con el río. ¿Cuál es esa conexión? ¿Qué vínculos se tejen a orillas del río? ¿Y en sus profundidades? ¿Cuál es el aporte cultural y comunitario de los ríos? ¿Qué memorias guarda y qué futuros posibles hay en él?
Esta serie «Pueblos del agua» cuenta 5 historias de agua dulce, algunas de los millones que existen, para pensar en todo lo que posibilita la existencia de un río y en todo lo que peligra cuando es amenazado. El río es un espacio de sobrevivencia, disfrute, circulación, de conexión emocional y espiritual. Un espacio público, un lugar sin dueños, el río es común, es donde sucede la vida compartida.
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