Uruguay

Yemanjá contra Neptuno

12 abril, 2021

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Colectivo Tucu Tucu

Yemanjá contra Neptuno

Está actualmente en discusión la asignación de permisos para el Proyecto Neptuno, que propone el establecimiento de una planta potabilizadora de agua en la zona de Arazatí­, en el departamento San José. Existe desde distintos espacios preocupación por el avance privatizador que supone que las mismas empresas hagan la obra y gestionen la planta, señalamientos de los intereses de la forestación tras el proyecto y dudas respecto a los costos y calidad del agua potable que de ahí saldría para el consumo en los hogares.


El Proyecto Neptuno propone el establecimiento de una planta potabilizadora de agua en la zona de Bocas del Cufré y Arazití en el departamento de San José,  aproximadamente a 70 kilómetros de la ciudad de Montevideo. Se trata de una planta que tomaría agua del Río de la Plata como una fuente nueva de acceso a agua a potabilizar. Esta planta se enlazará al sistema de agua potable ya existente para la región metropolitana que tiene base en la planta de Aguas Corrientes, en la represa de Paso Severino, en la cuenca del Río Santa Lucía. 

El proyecto fue propuesto por el Consorcio Aguas de Montevideo – integrado por las empresas constructoras Saceem, Berkes, Ciemsa y Fast- quien se encargaría tanto de la obra de infraestructura como de la gestión posterior de la potabilización. Se trata de grandes empresas que están a cargo de otras grandes obras recientes. Saceem por ejemplo tuvo a su cargo las obras de Montes de plata, la Unidad Agroalimentaria y actualmente está en las obras tanto del Tren de UPM como de la ampliación de los puertos de Piriápolis y Punta del Este.

Este proyecto con reminiscencias a Neptuno, un Dios eurocentrado que gobierna los mares, que todo puede hacerlo temblar con su ira mantiene en alerta a la Comisión en Defensa del Agua y de la Vida. Hay también personas de la zona organizadas en el colectivo Tucu Tucu, que se manifestaron en contra del mismo. Desde Desordenando Mundos recuperamos a Yemanjá, la diosa africana, la diosa de los Orixá, que tanta presencia tiene para nuestro paisaje de ríos para resonar con otres en las resistencia a nuevos colonialismos extractivos.

Carlos Santos, de la Comisión Nacional en Defensa del Agua y de la Vida, señaló en el programa radial de zur que el proyecto “no forma parte del esquema que venía analizando OSE en los últimos 15 años que era la realización de una nueva represa en la cuenca del río Santa Lucía, de manera de aumentar la capacidad de captación de agua para la potabilización que aborda el abastecimiento agua potable de la región metropolitana. Esto es lo que hace es colocar un nuevo sistema basado en la potabilización de agua del Río de la plata”.

Sobre el avance privatizador en nuevos modos que el proyecto supone, agrega: “Pero lo que lo que más nos preocupa desde la Comisión Nacional en Defensa del Agua y la Vida tiene que ver con la forma de operación y de gestión de esta obra, ya que el directorio de OSE cuando aprueba la iniciativa para que pase a una nueva fase, que es la fase de estudio de viabilidad, lo que hace  en esa resolución del Directorio de OSE es incluir la posibilidad de que la obra sea operada, gestionada por el propio consorcio empresarial que propone la obra. En síntesis, la principal preocupación en relación a este proyecto Neptuno es que implique una nueva ola de privatización de la gestión del agua potable en el país, algo que había quedado vedado por la aplicación del artículo 47 de la Constitución de la República.”

Recuerda que la imposibilidad de privatizar el agua que fue incorporada en la constitución a partir del plebiscito de 2004, una iniciativa popular que logró que con más del 64% del apoyo se estableciera constitucionalmente que gestión del agua se realice a partir de criterios de sustentabilidad, que esté a cargo de entidades públicas y que incluya  participación social. 

Las características que tiene la zona en la que se prevé tomar el agua, supone además costos excesivos, dependencia de ciertas tecnologías y no garantiza una calidad sostenida. Es decir, existe un problema de orden técnico de las condiciones de potabilización del agua de este nuevo proyecto, en tanto la fuente es de un estuario y necesita el uso de tecnologías de desalinización que según Santos son altamente costosas y no estaban dentro del parámetro de opciones que se manejan desde OSE.

Además de compartir la preocupación por los costos, Luis Aubriot, Doctor en Ciencias Biológicas, docente e investigador de la Facultad de Ciencias, que viene realizando estudios respecto al problema de las cianobacterias, plantea su preocupación por la calidad del agua: “es que esa zona costera es una zona con alta frecuencia de aparición de floraciones de cianobacterias o de formación de floraciones es que vienen tanto descargas del río Uruguay y Río Negro como de la formación de floraciones del propio Río de la Plata”. 

Según el investigador dadas las condiciones hidrológicas del estuario en esa zona se generan grandes acumulaciones costeras que circulan hasta la desembocadura Santa Lucía o aún más. Eso supone que la toma de agua esté sujeta “a condiciones de exploraciones muy intensas- tanto en veranos lluviosos como veranos secos- porque en ese sitio es recurrente la presencia de las floraciones e incluso que superan a la estación de verano. Entonces las tomas de agua bruta para luego ser potabilizada van a tener que tener algún tratamiento especial para su descontaminación, primero de la remoción de cianobacterias, pero a su vez la descontaminación del agua producida de la presencia de microcistinas que pueda tener”.

Este tipo de tratamientos suelen evitarse por los costos, aunque se realizan en algunas ocasiones para bajar los niveles de toxinas a niveles permitidos por la OMS y por las reglamentaciones del país. Por ello el investigador insiste en que llama la atención que se elija ese sitio como toma de agua para potabilizar siendo que “la fuente de agua no sería la más limpia y libre de toxinas para tener un uso sustentable, lo que llevaría su tratamiento a costos adicionales que considero serán pagos por la ciudadanía, por los usuarios que consuman el agua potable”. 

Además de los costos que se trasladarían a la población, mostró su preocupación por las variaciones en la calidad del agua, en tanto aunque existen tratamientos para garantizar una buena calidad del agua está sujeto a “posibles fallas del sistema tecnológico de aplicación y esas variaciones, esas  fallas pueden ocasionar problemas sanitarios preocupantes”.

En San José, un grupo de vecinos y vecinas, junto a familias pescadoras de la zona se están organizando por la preocupación que el proyecto les genera. Se trata de un colectivo que se inició en el marco de las resistencias a la forestación, y que vincula este proyecto a esa misma expansión del modelo forestal.

Silvana, del colectivo Tucu Tucu de San José nos cuenta que como vecines no están nada de acuerdo con que se  explote esa parte de Arazatí. Muy de a poco van uniendo los fragmentos de lo que supone este nuevo proyecto. Existe una enorme dificultad de hacerse de la información necesaria para entender las implicaciones ambientales y sociales del mismo. Su proceso de organización no empezó con el proyecto, sino con el modelo forestal, y que “Todo empezó con una tala de árboles. Frente a Arazati hay una zona forestal. hace dos años por ahí, más o menos, nos instaló una portera para no dejarnos pasar a la playa. Ya no había ni acceso a la playa y nos quitó la sombra antes sobre la calle, la ruta, donde todo es barranco y bajada, donde hay un pueblito de pescadores.”

Desde el seguimiento al tema de la forestación y diversas irregularidades ligadas a la empresa gestionada por la familia Vuolmont, siguió la noticia del nuevo proyecto “Venimos luchando con los pescadores y ahora nos enteramos de Neptuno. Que antes era proyecto Arazatí. [los pescadores] ya nos habían dicho que ahí hacían tomas de agua, los pescadores mismos nos mostraban que iba gente de OSE, pero nosotros no teníamos mucha idea. Ahora con este proyecto empezamos a investigar y no estamos para nada de acuerdo. Uno por el impacto ambiental que va a causar, porque una toma de agua ahí va a afectar directamente a los pescadores, porque no va a haber pesca. Y porque los recursos naturales van a escasear.”

Desde Tucu Tucu señalan no sólo que el agua se irá de su zona para abastecer a otras, sino que dada la cercanía con la forestación la planta parece no ser sólo una preocupación de acceso a agua potable sino de riego para el proyecto productivo. Vinculan por ello los avances privatizadores con el antecedente de la Ley de Riego: “Ellos nos dicen que es para el agua de la zona metropolitana de Montevideo, nosotros aseguramos que es para la forestación, para los empresarios de la vuelta”.

Están realizando distintas actividades y prevén en el corto plazo seguir organizándose junto a la gente de Rafael Perazza, otra de las localidades cercanas:

“Lo que a nosotros más nos interesa -y mira que la venimos luchando, somos vecinos que ponemos todo de nosotros- son los pescadores. ¿A dónde van a ir los pescadores si le sacan los recursos? Son 25 familias que no son empresarios, son familias pescadoras, con todo lo que eso implica”.

 

Escuchar el programa completo de Desordenando Mundos aquí

Enlaces a especial del agua:

 #1Las gotitas son ajenas

 #2El avance de la frontera hídrica

 #3Desigualdad hídrica, justicia tarifaria

#4 El agua que nos define

#5 La pandemia de nuestros ríos